Diario de León
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ANTONIO CASADO
León

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CON LAS movilizaciones convocadas por el Sindicato de Estudiantes (alumnos de instituto, fundamentalmente) estos últimos días y la manifestación convocada para pasado mañana por la Concapa (Padres de Alumnos Católicos), bien podemos decir que los gladiadores de la pancarta han formado una singular pinza sobre el proyecto educativo del Gobierno socialista (LOE). La manifestación del sábado, como se sabe, juntará a los obispos con los dirigentes del PP. Tiene su lógica, porque ambos comparten la misma frustración por la retirada de la llamada Ley de Calidad de la Educación, que era el proyecto del Gobierno Aznar aprobado al final de la pasada Legislatura y derogado por el actual Ejecutivo. De signo completamente contrario fueron las manifestaciones del martes pasado. Miles de alumnos de secundaria se echaron a la calle en una veintena de ciudades españolas en defensa de la escuela pública y contra la enseñanza concertada. Según Izquierda Unida, que apoya a los estudiantes, la ley actualmente en tramitación será de factura socialista pero, dice Llamazares, no pone fin al «adoctrinamiento religioso». Por el contrario, según la Conferencia Episcopal, que apoya la manifestación del sábado que viene, la LOE es un ataque en toda regla a la enseñanza de la religión católica. Ni lo uno ni lo otro encajan en la ecuación que inspira la ley en este aspecto. A saber: oferta obligatoria por parte del Estado y elección voluntaria por parte del alumno. Más allá de esta discrepancia, con la participación del PP en la marcha del sábado, junto a los obispos y los padres católicos, se cierra cualquier posibilidad de pacto educativo entre las dos fuerzas políticas sobre las que se asienta el funcionamiento del sistema. Y eso es malo para el país. En la gestión de asuntos públicos carece de sentido invocar los viejos dogmas políticos en detrimento de la eficiencia, que no es de derechas ni de izquierdas; por ejemplo, en la lucha contra el terrorismo, el modelo de Estado, la imagen de España en el exterior, etc. O la educación de los futuros españoles. Ahí le duele. El PSOE y el PP son incapaces de concertar una nueva regulación educativa porque también este asunto capital forma parte de su especial forma de confrontarse, donde no se trata de ganarle la posición al adversario sino de romperle las piernas a costa de lo que sea. En este caso, a costa de nuestro propio futuro. De eso se trata, de formar ciudadanos libres, responsables, solidarios, tolerantes y comprometidos en la forja de una sociedad cada día mejor. ¿Es que no firman eso tanto Zapatero como Rajoy?

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