A CAMPANA TAÑIDA
Nuevas sedes
EL PROCURADOR del Común es buen jurista y además excelente persona. Pero le han llevado a pronunciarse sobre una cuestión doméstica, que no tiene por qué salir a debate público: la nueva sede. No es una cuestión de dignidad sino de adecuación del edificio al trabajo que en él se desarrolla. Si se ha quedado pequeño, debe pedir que se le dote de más espacio. Y ahí debiera acabarse la cuestión, porque una sede más grande no hace mejor el trabajo de una institución, cualquiera que ésta sea. Mientras la nueva sede llega, que llegará, el Procurador y su equipo harán el gran trabajo que hacen, continuando con la línea de su antecesor el profesor Manuel García Alvarez, que marcó el camino. La dignidad de una sede es algo relativo. Las Cortes de Castilla y León, por ejemplo, han trabajado desde hace más de dos décadas en un castillo quizá muy digno, pero pequeño y absolutamente inadecuado a la dimensión y actividad de un parlamento moderno, lo cual no les ha impedido cumplir con su misión. La polémica Ley de Sedes de 1987 fijó la definitiva de las Cortes en Valladolid continuando hasta que se construyese en el castillo de Fuensaldaña. Digo polémica ley porque, como muchos recordarán, el grupo parlamentario popular se fracturó, ya que los procuradores de León Jaime Lobo y José Eguiagaray votaron en contra. El Partido Popular de León estaba entonces roto y en tal situación no pudo dar la batalla. La solidez que tendría diez años después hubiera hecho imposible que las Cortes se fueran a Valladolid. Claro está que todo procurador quiere que las Cortes vayan a su provincia, bueno estaría lo contrario. En lo que a mí respecta y cuando la decisión de construir la nueva sede aún no se había tomado, propuse al presidente Lucas la modificación de la Ley de Sedes de manera que, si no era posible que las Cortes viniesen a León, se construyese la nueva sede en Fuensaldaña, lugar ya consolidado por el tiempo y que va a sufrir cruelmente el lucro cesante del traslado. Conservo los documentos que prueban mi compromiso. No se logró por razones que no conozco, pero que sospecho. Y no creo que con mi propuesta, discreta pero firme, hubiese hecho otra cosa que cumplir con el mandato de mis electores de la provincia. Lo que me parece pura frivolidad es la actual propuesta del PSOE aprovechando la n ueva reforma del Estatuto, para que se celebren en León los plenos del informe del Procurador del Común. Si quieren volver a abrir el debate de las sedes, que hagan una propuesta valiente y no tímida, pues estas sesiones plenarias no tienen votación y, salvo casos excepcionales, tal informe sólo se presenta una vez al año. Y una última cosa, por si acaso a alguien puntilloso -de esos amigos que hay en la política- se le ocurre enviar este artículo subrayado con lápiz rojo a Valladolid. Si se pudiera volver sobre ello, claro que pediría las Cortes para León, como han hecho otros cargos del PP leonés en el pasado. En el PP no se cesa a nadie por pensar ni proponer lo que sea, siempre y cuando se haga con lealtad y disciplina, cosas de las que he ido siempre más que sobrado. Si Valladolid se duele, será por su vocación centralista, no por inevitable menos evident e.