Intolerantes
Escribo con el recuerdo del escozor de la derrota del Ademar en Zaragoza. Pero considero que es precisamente ahora cuando lo que voy a decir cobra más autenticidad (menos adulación). Soy un leonés residente en Avilés, que se muestra escandalizado ante el juicio sumarísimo al que los medios de León están sometiendo al presidente del Ademar. Justamente el estilo directivo que marca distancias con relación a cualquier presidente de cualquier entidad deportiva leonesa. Asómense, observen y comparen: por capacidad, seriedad, independencia, aglutinamiento general, moderación (histórica), moderni zación, bases de futuro (Fundación Ademar), identificación con los seguidores, penetración y compenetración con la ciudad, etcétera. Y ya no hablemos del comparativo en cuanto a nivel del espectáculo y resultados deportivos ¡A años luz! Ni de lejos el nombre de León sonó tan fuerte y llegó tan alto en lo deportivo. Todo ello con Juan Arias al frente de un cortísimo equipo directivo y de un modesto presupuesto. Bueno pues a este presidente irrepetible, le han sentenciado como culpable de unos hechos que básicamente ni gestó ni propició. Más bien aguantó con su aguante y flema habituales. Ni tuvo culpa alguna de la espantada de Juanín: loco por irse (negociando y ofreciéndose a espaldas del Club desde hacía tiempo), loco por quedar bien él y por echarle la culpa a la directiva; ni tuvo la culpa de que los comentaristas de TVE tratasen al Ademar como un advenedizo o poco menos; ni tuvo la culpa de que los seguidores del Ademar (yo entre ellos) le solicitásemos una protesta formal ante ello; ni tuvo la culpa de que algunos aficionados abucheasen a estos comentaristas de quiénes estaban hasta el gorro... Ni puede permanecer impasible ante arbitrajes como el que presenciamos (mejor, padecimos) en Zaragoza o un par de semanas antes en León frente al Barcelona en la Supercopa. Ante todo ello, Juan Arias a aguantar chaparrones desde todos -o casi todos- los lados y sin que prácticamente nadie le defendiera, reconociera su inocencia de partida y su aguante posterior. Y por supuesto, se olvida su trayectoria y toda su aporta ción triunfal al deporte de León y al nombre de León. Así somos en esta tierra que es también la mía. Y que contemplada desde un centenar y pico de kilómetros, y a través de la perspectiva de Arias, nos da la imagen de presidente irrepetible con el que algunos de mis paisanos cometen una gran injusticia. J. Miguel Rebaque Ríos (Avilés). Ante la polémica ley antitabaco, y la que pueda venir antialcohol, llama a uno la atención, el interés, la preocupación de nuestros gobernantes por nuestra salud. Sin embargo, uno vuelve la vista atrás, y ante leyes dadas, expresamente para poder matar la vida, no sale uno de su asombro, ante tal contradicción. Señores gobernantes: bien está, ese es su deber, velar por la salud del pueblo, de sus súbditos, para que tengan una vida sana; pero ¿cómo se conjuga, el que legalmente se pueda barrer o degollar la vida en el seno de la madre, violando el primer derecho del ser humano? ¿Es que ustedes no pasaron por ahí¿? ¡Cuánto cinismo! ¡Cuánta hipocresía! ¿Por qué dar tant a importancia a los remiendos, que está muy bien, y tan poca al traje sin estrenar, que preferimos tirarlo a la basura¿? Hilario Fernández Martínez (La Ercina). Andrea Planelles (Barcelona).