AQUÍ TE ESPERO
Atajar el vandalismo
UN FIN de semana sí y otro también comprobamos en la mañana del domingo el vandalismo juvenil. Parece que ahora a los mozalbetes (hasta los cuarenta todos creen ser un chaval) les gusta descargar su fuerza y su inconformismo liándose a patadas con las señales de tráfico, desplazando objetos pesados de su emplazamiento o quemando papeleras y contenedores para ver cómo se reducen a cenizas, cuando no se lían a pedradas con los cristales de las cada vez más escasas cabinas, de los indicadores de monumentos, marquesinas de autobuses y cualquier otro mobiliario urbano. Lo curioso es que esas travesuras antes las realizaban los adolescentes y ahora sus autores son bastante más entrados en años, que no en seso. A falta de proezas que merezcan ser ensalzadas esperan que se hable de ellos, aunque sea mal. Y cada semana buscan algo con lo que llamar la atención y que sólo será una muesca más en su haber de vándalos. Con la noche de perros que hacía el pasado sábado para el domingo hay que estar muy cargado de alcohol para separar la L del nombre metálico de León que está frente a la Catedral, y que es uno de los motivos más fotografíados por quienes nos visitan. Primero empezaron con las pintadas en toda la meseta y como no pasaba nada, ahora se han llevado la primera letra y supongo que pronto se llevarán el resto. Esa nueva ordenanza de limpieza que se anuncia deberá contemplar también la convivencia ciudadana y la prevención de actuaciones antisociales, como hacen en otras ciudades. Estamos a tiempo.