EN POCAS PALABRAS
Contra el odio religioso
EL PARLAMENTO británico aprobó la ley sobre el Odio Racial y Religioso. Lo define como el dirigido a «un grupo de personas determinadas en referencia a sus creencias religiosas o a su falta de creencias religiosas», y los infractores de la ley pueden ser condenados a un máximo de siete años de cárcel. La tramitación parlamentaria de esta compleja norma fue muy polémica porque numerosos intelectuales y diversos grupos defensores de las libertades civiles vieron la ley como un instrumento intervencionista que puede limitar la libertad de expresión. En la misma línea va la iniciativa de crear un código de prensa europeo que ha propuesto el comisario de Seguridad, Libertad y Justicia. El fanatismo de los otros no puede redundar en un recorte de nuestras libertades.