EL BALCÓN DEL PUEBLO
Leche negra
LOS GANADEROS productores de León, junto con los de toda la Comunidad Autónoma, están alarmados. Yo diría que contra la pared. Las industrias lácteas pretenden rebajarles, una vez más, el precio que les pagan por litro de leche. Como trabajan en régimen de oligopolio, se sentaron alrededor de la mesa y acordaron una pretensión que alarma a los ganaderos productores. Quieren quedarse con las subvenciones de Europa. Los ganaderos, sindicatos agrarios y las cooperativas denunian que el precio actual ya es muy bajo, que están al límite de la rentabilidad, y que las bajadas que se han producido hasta ahora nunca se han traducido en beneficios para el consumidor.También denuncian que las industrias lácteas de esta comunidad autónoma están importando leches y sueros de baja calidad de otros países europeos, especialmente de Francia. Convierten el estómago de los españoles en auténticas depuradoras. Mientras nosotros no podemos enviar nada a Francia, ellos cuelan y ve nden aquí todos los subproductos. Es basura envasada. Leche negra, no por excedentaria, sino por su calidad inexistente. Los ganaderos productores piden el apoyo y el respaldo del Gobierno de la nación y del de la Comunidad Autónoma. A la Junta de Castilla y León le piden especialmente dos cosas: que dejen de subvencionar a las industrias lácteas de la Comunidad que consuman o que no utilicen leche poducida aquí, y que convoque una mesa intersectorial, también con participación de la industria, para que estabilicen los precios y el futuro del sector, tal y como ha hecho la Xunta de Galicia. Es evidente que la ganadería ha sido siempe un sector importantísimo en la provincia leonesa, que debe sostenerse, y en estos momentos cruciales, apoyarse sin vacilaciones. Ningún leonés tendrá dudas al repecto. Por eso mismo no es de recibo la actitud del consejero de Agricultura, José Valín, quien además de no hacer abolutamente nada en defensa de los interese de los ganaderos, tiene como único cometido culpar al Gobierno de lo que pasa y de lo que no pase. Como si con eso justificara el sueldo. Una lluvia de huevos y leche envasada estrelló la ira y protesta de los ganaderos contra la sede de la Consejería. De todos es conocida la proclividad que tiene el titular de Agricultura de la Junta de Castilla y León con alguna industria láctea. Quizá por ello se le hace muy difícil defender claramente a los ganaderos. Pero José Valín no puede seguir escurriendo el bulto. Y, mucho menos, desviar la atención como ha venido haciendo en el asunto de la remolacha y el azúcar. Es decir, acusando al Gobierno de una reestructuración y unos cierres que no se han producido. Y lo más inaceptable: olvidando que siendo él consejero y gobernando el Partido Popular en Madrid, en Castilla y León se cerraron seis azucareras: Veguellina, Venta de Baños, Banavente, Salamanca, Santa Victoria (Valladolid) y Monzón de Campos. Seis cierres de fábricas azucareras en siete años. En todos estos cierres estuvo al lado de la industria azucarera. Algo que no debe repetirse en el caso de la leche. Los ganaderos de León, los de toda la Comunidad, necesitan el respaldo del Gobierno y de la Junta. Y por supuesto, también el de todos los leoneses.