TRIBUNA
Palacios del Sil sí puede ser del Bierzo
El domingo 22 de enero en la Tribuna de este diario firmaba un artículo Roberto González Quevedo a propósito de la posible integración de Palacios del Sil en el Consejo del Bierzo. El artículo y la opinión en el expresada está plagado de verdades a medias y de tópicos que, entre o no Palacios en el Bierzo, me gustaría aclarar y aportar mi modesta opinión. Palacios del Sil sí ha formado parte del Bierzo, precisamente la única vez en la que esta tierra fue Provincia y estuvo en ese ente junto con Páramo del Sil como Ribas de Sil de Arriba y de Abajo respectivamente y en calidad de concejos, es decir, manteniendo sus peculiaridades históricas. Desgraciadamente los gobernantes ponferradinos dieron la espalda al resto de municipios, sobre todo a Villafranca como capital, y la añorada provincia se perdió. La historia siempre se repite. La configuración de las diócesis esgrimida como marco para cualquier comarca o entidad en la actualidad si es algo disparatado por que si Palacios pertenece a la diócesis de León y por eso no puede entrar en el Bierzo eso nos llevaría a reclamar Valdeorras y Trives que si están en la nuestra, otro disparate. La supuesta separación o distancia cultural respecto a lo berciano es muy relativa. Por fortuna el Bierzo no es uno, ni monocolor, sino muy variado como queda reflejado en cualquier estudio global de la comarca. Desde el punto de vista natural o paisajístico es un cruce de los climas mediterráneo y atlántico lo que da como resultado desde bosques de hayas en Barxas a alcornocales en Congosto o robledales en Páramo y la gama de paisajes está a la vista no es necesario describirla. Las costumbres, el habla, las construcciones y las tradiciones no son las mismas en Oencia que en Igüeña, pero eso enriquece y es el reflejo de un crisol de cultura leonesa, gallega y asturiana que es lo que configura una zona tan rica y variada. Palacios no es una isla, los males de toda la montaña española incluida la berciana le son propios -envejecimiento, despoblación, abandono del campo y la ganadería, minería abusiva a cielo abierto, infraestructuras defectuosas o inexistentes, malas comunicaciones, falta de trabajo, huida de la juventud, etcétera, etcétera- y por desgracia iguala en lo malo a casi todos los municipios de El Bierzo. Su habla, el patxuezu o asturleonés también se hablaba con sus variantes en otros sitios de El Bierzo como en Páramo del Sil, cuenca del Boeza o Fornela donde el asturleones pierde día a día hablantes por que sencillamente se mueren de viejos. El paisaje es el de la Cordillera Cantábrica en mejores condiciones que otras zonas pero no aislado -la carretera de Valdeprao divide al valle en una mitad berciana y otra de Palacios pero es una separación meramente administrativa-. La cultura, uso del suelo, los roles familiares, las fiestas, la arquitectura rural son igual en líneas generales a los de otros muchos pueblos del norte del Bierzo, Laciana, Omaña, Babia, Degaña (Asturias) o Cervantes (Lugo) y hay muchos pueblos de El Bierzo con Brañas por desgracia vacías de gente y de ganado. Lo peor de todas maneras es el tópico hecho política y eso es lo que se hace cuando se alude a Galicia en relación con El Bierzo. Ningún político ha pedido desde El Bierzo pasarse a la comunidad vecina y el berciano no se siente gallego, el que no quiera ver esto está faltando a la verdad y a la historia. El sentimiento de «galleguidad» no existe por que unos miles de bercianos hablen en gallego y algunos rapaces lo estudien voluntariamente, eso solo es cultura y tradición, y cansa la insistencia desde el otro lado del Manzanal en ver eso como un cataclismo. Ojalá el devenir social y económico hubiera salvado el leonés, asturleonés o patxuezu como patrimonio de León y del Bierzo y no quedar arrinconado en el habla de cuatro paisanos en un bar. El comparar esto, tal y como se hace en el mencionado artículo, con el conflicto idiomático que vive Bélgica es una exageración sin fundamento por que allí se han llegado a poner vallas dividiendo barrios en Bruselas y aquí no hay nadie tan fuera de juicio. En definitiva la incorporación de Palacios sería una buena noticia para terminar de configurar el espacio social y económico en el que vivimos sin olvidar ni infravalorar por parte de nadie, incluido el Consejo Comarcal ,las peculiaridades del Concejo palaciego ni de sus habitantes. No hagan los políticos una nueva pelea o un objetivo electoral con este tema.