LA VELETA
ETA, ¡qué mafia!
O ETA quiere hacerse una fortuna para financiar su jubilación o piensa seguir extorsionando indefinidamente como forma de vida. No puede la dirección etarra licenciar a los comandos, en el hipotético caso de un cese de la violencia, sin garantizarles un colchón económico que les ayude a integrarse socialmente. Y los dirigentes de la banda también contemplarían la utilidad de presupuestos individuales de cómoda subsistencia. Cuando los poli-milis abandonaron las armas, aunque no se sabe donde las dejaron, ya un último secuestro les había facilitado cierta liquidez para su readaptación ciudadana. Pero esta ETA de intimidación/extorsión a empresarios y de aparatosas destrucciones incruentas no da señales, perceptibles por la sociedad, de estar pensando en una tregua. Es posible que desde los puestos de mando de la clandestinidad se envíen mensajes a algún destinatario político sobre precondiciones para el abandono de la violencia, y es posible que el destinatario responda que, primero, el cese convincente de la violencia, extorsión incluida, y luego ya se vería el margen de generosidad penitenciaria que el Estado de derecho permite. Está creando ETA el ambiente social menos favorable a una expectativa de tregua, y no por la movilización de su brazo político, convocando Batasuna nada menos que un huelga general para mañana, jueves, sino más bien por la dureza y la crueldad de los últimos instrumentos de extorsión a empresarios, las cartas de siempre, pero acompañadas ahora de fotografías de familiares, con planos sobre el trayecto diario de hijos y esposas, considerados asimismo como objetivos prioritarios de la banda. Uno de los empresarios vascos de mayor solvencia, el presidente de Confebask, se mostraba ayer sorprendido de que a veces se considere que en un atentado sin daños personales, no hay víctimas. Y recordaba que un atentado, al margen de ser por sí mismo un hecho gravísimo, tiene víctimas directas, como «son el propio empresario y las familias de los trabajadores». Ante esta avalancha de cartas intimidantes, para aterrorizar a la personas y familia del extorsionado, el PNV levantó ayer su enérgica protesta en un comunicado muy duro contra ETA, y en el que reitera que «la paz ha de venir de un alto el fuego irreversible y universal (extensible a la extorsión) y con renuncia a ejercer cualquier tipo de tutela sobre el futuro de Euskadi». El Gobierno vasco parece decidido a no tolerar mañana la menor violencia en las calles ni contra oficinas y comercios, por lo que la Ertzaintza tandrá un día de mucho trabajo. Y el sindicato ELA no apoya la huelga, lo que reduce notablemente sus apoyos. Puñetera ETA, puñetera mafia.