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JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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PRIMERA pata del banco: La policía, con el aval de la judicatura y la fiscalía, está limpiando al Ayuntamiento de Marbella. Era el mayor nido de corrupción desde que llegó, hace década y media, Jesús Gil y Gil, «y tal y tal», a la alcaldía. Y que se mantuvo en ella con fuertes apoyos judiciales y mediáticos. Desde entonces ha vivido de escándalo en escándalo y no precisamente, que también, en las revistas del corazón. En Marbella todo era desmesura. Desde una plaza en mármol con monumento a la libertad de expresión, hasta pasaportar al más allá a cualquier dudoso. No hay mendigos en las calles, pero todos los días existen ajustes de cuentas. Quizá hacía falta que llegara el leonés José Antonio Alonso al Ministerio del Interior para que se dejara de mirar para otra parte. Para que se combatiera a la corrupción institucional y a las mafias que se han instalado en lo más turístico de la costa mediterránea española. Ya era hora de meter mano en esa delincuencia a plena luz del día. Desde este balcón grito sin sordina mi felicitación a la policía y al ministro de Interior. Y de paso, debemos felicitarnos todos los españoles por este primer paso importantísimo, aunque hace unas semanas hubo otro en un municipio turístico de Canarias. Deben tener continuidad. La legalidad ha de prevalecer por encima del dinero y los intereses económicos. Item más: también porque las mafias siguen siendo mafias, aunque en nuestras costas vengan sólo a invertir y descansar. Segunda pata: Ayer se votó en el Congreso el Estatut de Cataluña. Escuchamos los estribillos ya conocidos. Por una parte, el PP pregonando que es un reforma de la Constitución y una ruptura de la unidad de España. Por otra, o en el otro extremo, Esquerra Republicana, que también votó en contra, diciendo que el Estatut es bueno para una región española y malo para una nación europea, que es a lo que ellos aspiran. Es evidente que las diferencias no están en las lenguas, sino en que cada uno juega con cartas marcadas. Tercera pata para sostener el taburete: Caja España ha informado sobre los créditos concedidos a sus administradores, a partidos políticos y a ayuntamientos. He de alabar este ejercicio de transparencia que nunca antes se había hecho. Permite despejar dudas y hacer un seguimiento, año tras año, de la relación entre la Caja y partidos políticos, administraciones y sus directivos. La transparencia es la primera condición para la gestión honrada y eficaz. Caja España ha cumplido. Y última pata, la cuarta, para garantizar la plenitud estable: Ayer se reunió el consejo de administración del Inteco. Su máxima pretensión: perfilar cómo se concreta en la práctica algo que se vendió y después ha resultado tener muchas más dificultades para llevarlo a cabo. Parece ser que ahora sí arranca. De forma provisional, va a instalarse en un edifico de Telefónica en el Polígono 10. Por fortuna, el consejo de administración no decidió que la ubicación definitiva esté fuera del Parque Tecnológico. En este caso, la Junta de Castilla y Leon tiene toda la razón. Sería injustificable y caprichoso que no se instale gratis en el Parque Tecnológico para hacerlo, pagando, en cualquier otro sitio de León. Incluso podría resultar sospechoso.

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