CRÓNICAS BERCIANAS
Dieta de flexibilidad
A LOS POLÍTICOS bercianos deberían empezar a prescribirles ya sus asesores una dieta a base de vara de avellano o de fresno, que siempre me dijo mi padre que eran de lo más flexibles. A falta de un ano para las elecciones, a los candidatos «in pectore» se les empieza a notar algo tensos. Como si esa rigidez fuera símbolo inequívoco de demostración de fortaleza, frente a los administrados o ante las bases de sus respectivas formaciones. Y sin embargo, lo que más transmiten a los ciudadanos con sus erecciones desaforadas de orgullo y superconfianza es una sensación a medias entre el nerviosismo y la fragilidad. Al nuevo cabeza visible del partido que formarán los críticos del PP, Ángel Escuredo, parece que le cuesta aceptar que solos, sin la compañía de la UPL incluso del PB, será muy complicado aglutinar los votos que en las últimas elecciones, sobre todo en Ponferrada, se escurrieron sin representación por la alcantarilla de la disensión. Si Escuredo no cede algo, al menos frente al PB, el apoyo incondicional de la UPL puede que le resulte pírrico. El Partido del Bierzo tampoco podrá jugar la baza de una cotización excesiva en la génesis de la coalición. Pero es comprensible que sus líderes «postarsicistas» no quieran verse relegados en las listas tras la mucha piel que se han dejado en el camino durante los últimos años. Ellos saben que no podrían cargar con el oprobio de ser los autores del enterramiento de las siglas antes de las elecciones, pero al tiempo deberían ser conscientes de que en solitario corren el peligro del hundimiento irreparable de la organización bercianista. Serán necesarios muchos platos de avellano, tal vez de castaño bravo o de negrillo, para evitar que el cesto se quiebre antes de tiempo. Los mismos, acaso, que necesite el alcalde de Ponferrada para evitar demostraciones de ¿fuerza? por asuntos tan baladíes como el de la colocación de la bandera del Bierzo en el balcón consistorial. Si hay quinientas firmas que reclaman que se ize la Cruz de San Andrés, pues se iza. Salvo que se presenten otras tantas «sensu contrario» -que no creo-. Sería un buen ejercicio para asumir sin quebrantos muchas de las propuestas de los arquitectos a la revisión del PGOU, sobre todo en lo que toca al aprovechamiento como rondas de las carreteras nacionales y otras internas. Que no es preciso tampoco comulgar hasta con el aeropuerto, como lo hace incongruente Salvemos Ponferrada. Sus miembros, sin embargo, rechazan la idea de que la ciudad necesite en tres o cuatro lustros 20.000 viviendas. ¡Pues si no vamos a crecer, con un aerodromito yo creo que sobraría! En la acción de gobierno los tics autoritarios llegan a empañar logros como el que Riesco acaba de presentar como semilla de un gran centro logístico que a medio plazo puede generar mucha riqueza -lo de Endesa también suena bien-. Tics, decía, como los que Saavedra deberá evitar al negociar con el resto de familias socialistas su candidatura. Por no hablar del tremendismo de sus comparaciones urbanísticas, que ya se ha visto el rédito electoral que han ofrecido en convocatorias no tan lejanas. Será la tensión.