Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

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WASHINGTON sigue con la República Popular China una política que los diversos presidentes deben aplicar les guste más o menos y con independencia de lo que digan los programas con los que fueron elegidos: para Bush, China era un competidor estratégico cuando fue elegido, pero ahora trata con Pekín con una visión cercana al compromiso constructivo que elaboró y siguió la administración Clinton. Ese proceso informó en la visita oficial girada a los Estados Unidos el presidente chino, Hu Jintao, claramente dividida en dos partes: una muy económica y cercana a la comunidad de negocios y la sociedad civil y otra, política y diplomática, que tuvo ayer su punto más alto en la entrevista con el presidente Bush. Clinton dio en su 1998 al antecesor de Hu, Jiang Zemin, el espaldarazo de una visita de Estado en toda regla, una dimensión protocolaria y formal como expresión del célebre partenariado estratégico. El antiguo presidente, aparentemente, llegó a un arreglo, tal vez más tácito que elaborado, según el cual Washington cerraría los ojos sobre la naturaleza poco (o nada, según se mire) democrática del régimen chino contra un comportamiento moderado en la escena mundial y una contención en el único asunto crítico: Taiwán. Todo esto está relativamente bajo control ahora, Washington pide discreta, pero firmemente, al régimen taiwanés que no lleve el impulso independentista al borde del abismo y la visita está teñida por eso que se llama la rabiosa actualidad: petróleo, déficit comercial, propiedad intelectual, cotización del yuan y otras menudencias¿

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