Diario de León
Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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NO RECUERDO ningún acto de la importancia de la conferencia de Gustavo Bueno, el pasado viernes en Ponferrada, más ignorado, más silenciado habría que decir, por la prensa, al menos por cierta prensa, lo que sin duda no es ninguna casualidad. Las cosas nunca ocurren por casualidad. No importa, tampoco son frecuentes en esta ciudad actos tan concurridos -la sala estaba a rebosar, había incluso personas de pie-, y con gente que vibrara con tal intensidad ante sus profundas reflexiones, ironías, sus aceradas críticas. Los murmullos de asentimiento, las risas, los aplausos, las preguntas de un animado coloquio así lo corroboraron. Fue un auténtico disfrute poder escuchar a un hombre tan sabio y riguroso. Había pocos socialistas, lo que parece lógico pues muchos no quieren oir de boca del filósofo marxista más importante que ha dado España, las críticas que Bueno desgrana sobre su política en torno al problema nacional. Había algunos que en otro tiempo militaron en la izquierda y hoy discrepan profundamente de la política del PSOE e IU en esa tema; eran éstos quizá los más interesados en sus reflexiones pues se sentían confortados por sus palabras. Sin duda había en el acto votantes del PP pero se contaban con los dedos de una mano; parece que tampoco necesitan los argumentos de un filósofo tan poco complaciente con la actitud pusilánime que adoptan ante este tema. En el fondo, no deben de ser muchas las disprepancias entre ambos partidos, aunque sí lo sean entre sus potenciales votantes. ¡Así les va! Muchos de los asistentes éramos antiguos alumnos suyos. Pudimos comprobar que los años no ha hecho mella en su lucidez intelectual, su capacidad discursiva, la rapidez de reflejos, su ironía corrosiva y su aguante (habló de pie casi dos horas y media sin cansarse él ni cansar a nadie, pues apenas nadie movió del sitio en ese tiempo). Bueno sigue siendo el gran profesor académico que gozamos muchos estudiantes en Oviedo, el filósofo profundo, riguroso, original; pero también el pensador mundano al que nada le ha sido nunca ajeno, que toma partido, que con claridad y contundencia dialéctica ejerce una función crítica constante, que profundiza con rigor, aclarando conceptos y categorías, sobre las cuestiones más candentes de la actualidad. Un hombre que polemiza pero que ilumina con su inmenso saber y con su rigor discursivo hasta las cosas más ocultas y abstrusas. El profesor Bueno no vino a Ponferrada a presentar su libro España no es un mito , sino a hablar del problema de España, cuestión que sin duda angustia a muchos españoles. Vino a desgranar las mejores razones para su defensa, para insuflar valor a tantos pusilánimes, a denunciar la mezquindad de los políticos e intelectuales que se averguenzan de ser españoles, que traicionan a su patria y consideran a España un mito, en el sentido vulgar de esta palabra. Respondió a preguntas no muy novedosas, pero lo hizo con respuestas razonadas e inteligentes. Clarificó con rigor analítico e histórico los diversos conceptos de nación: nación biológica, nación étnica, histórica y nación política. España, contra todos los tópicos y falsedades de los nacionalistas, ha sido desde tiempos lejanos una nación histórica y desde las Cortes de Cádiz es una nación política, y no una nación de naciones como algunos defienden; la soberanía es indivisible y por tanto esta expresión es una contradicción en sus términos. También analizó las amenazas interiores y exteriores que se ciernen sobre España, la de los nacionalismos identitarios y la del islamismo radical; criticó el pasotismo y el adormecimiento de la sociedad española, el panfilismo pacifista de los políticos de los partidos de izquierda. Deploró el desarme legal y coercitivo del Estado porque, de igual modo que don Quijote muere cuando le quitan las armas, otro tanto le ha de ocurrir al Estado y, por tanto a la nación política. La presencia de Bueno en Ponferrada fue todo un lujo. ¡Y algunos se lo perdieron!.

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