EL BALCÓN DEL PUEBLO
Tanza al barbo
HA SIDO cuestión de fechas. Nada más concluir el acto de entrega del Premio del Centenario de Diario de León, al que asistió el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y cuando estaba a punto de entornar los cuarterones de este balcón, me llegó la noticia: Ha muerto Gerardo García Machado, fundador de la UCL, campesino, líder indiscutible, rocoso, agresivo y encajador. Tenía 63 años, una mujer de temple, cuatro hijos, y llevaba dos décadas sentado en la postración. Un virus cabrón, como guadaña recién cabruñada, le segó la hierba bajo los pies. Lo que no pudieron conseguir auténticas bandadas de cuervos políticos y sindicales, lo logró una enfermedad. El domingo asistí a su definitivo adiós en Sueros de Cepeda. Fue una auténtica manifestación de gratitud por lo batallado, y de dolor por la pérdida. Digo que ha sido cuestión de fechas. El sábado sólo pude incluir un fogonazo. Y hasta hoy no me tocaba asomarme al balcón. Se me han adelantado otros colegas. Ayer mismo, Pedro García Trapiello. Entresacó la personalidad del hombre, del campesino, del sindicalista, del activista social y político como si fuera una sementera de remolacha. Lo suscribo en su integridad. García Machado aplicaba su particular teoría de «dar tanza al barbo», pero hasta cierto punto. Conocía en profundidad al sector campesino. Sus opiniones eran consideradas y respetadas en los foros y centros de poder. También veía crecer la hierba en los pueblos. Una cosa es verla crecer y otra pacerla. Yo tuve la fortuna de compartir muchas horas de debate con él. No tuvimos tiempo para meterle el diente al último tema de actualidad: la Ley de Montes que tramita la Junta de Castilla y León y está siendo fuertemente contestada por las juntas vecinales y ayuntamientos. Consideran que se les pretende arrebatar la gestión de sus montes. Hasta la fecha, la Junta ha hecho oídos sordos a esas críticas. Ha desmentido que tenga intenciones de usurpar o desposeer de los montes a las entidades locales. Sin embargo, la consejería de Medio Ambiente ha anunciado la creación de una empresa pública para gestionar los montes de la Comunidad. La creación de esa empresa pública desmiente al consejero. Ha perdido toda credibilidad en lo que hasta ahora sostenía. Parece claro que la creación de la empresa pública es el objetivo principal de la Consejería. Con ella centralizará en Valladolid la gestión de toda la comunidad autónoma. Una gestión que no será controlada ni siquiera por el Parlamento regional, con lo cual se convertirá en un instrumento del consejero para favorecer a corporaciones o entidades locales afines. Desde esta perspectiva, la empresa pública, que nadie había demandado ni echado en falta, es el verdadero objetivo de la operación. La Ley de Montes es sólo el instrumento que permite asegurar su funcionamiento, quieran o no quieran las juntas vecinales y los ayuntamientos, que son los verdaderos titulares de los montes y a los que se ningunea de forma descarada. En la Junta empieza a ser costumbre que cada consejero se fabrique su propio corralito. Ya lo tiene el de Economía. Y también el de Agricultura. Ahora nos anuncian el de Medio Ambiente. Sin duda, García Machado se habría movido nervioso en su silla de ruedas antes de sentenciar: «Démosle un poco más de tanza al barbo».