AL TRASLUD
Lo que hay
ACEBES DEBERÍA rectificar su afirmación de que el proyecto de Zapatero es el de ETA, pues no es verdad, pero también el presidente del Gobierno ha de entender que los populares, y con ellos gran parte de la sociedad española, no pueden ser demonizados por plantear reparos éticos y jurídicos a las conversaciones con Batasuna. Ni José Luis Rodríguez Zapatero entregará el País Vasco a los separatistas como consecuencia de un pacto secreto, ni Rajoy prefiere que Eta siga matando y que su partido suba con ello en intención de voto. No estamos ante la negociación de un convenio, donde cada parte tiene sus intereses legítimos; tampoco, ante la negociación de una paz entre dos ejércitos enemigos, sino entre un Estado democrático y una banda de criminales. A priori, diálogo no debe ser confundido con negociación. El Estado español no tiene nada que negociar con los terroristas; puede escuchar y ser magnánimo, pero desde su superioridad. Aquí no hay cromos que cambiarse. Ahora bien, dado que no se ha producido una rendición incondicional por parte de los terroristas, que hubiera sido lo deseable por todos, hay que sentarse y escuchar sus argumentos, aunque nunca desde una relación de igual a igual, sino desde la superioridad que concede representar el compromiso de una sociedad democrática con la paz y los derechos humanos. Otegui es un monstruo, pero ¿se puede prescindir ahora de tan siniestro personaje? Estamos ante una situación éticamente compleja, que pone a prueba una vez más nuestros valores. Pero por desgracia, el problema no es de los que se resuelven con un apretón de manos. Es lo que hay. Debe intentarse. Aunque el riesgo de decepción sea considerable. Y tan peligroso