Diario de León

AQUÍ Y AHORA

Después de Castro, ¿qué?

Publicado por
ANXO GUERREIRO
León

Creado:

Actualizado:

COMO consecuencia de una grave crisis de salud, Fidel Castro se ha visto obligado, por primera vez en 47 años, a delegar el poder. Este hecho, unido a su avanzada edad, ha devuelto a primer plano de la actualidad el debate sobre el futuro político de Cuba, y obliga a plantear de nuevo una pregunta: después de Fidel, ¿qué? Es evidente que tras la desaparición del líder cubano se producirán cambios políticos en la isla. En efecto, nadie en la estructura de poder posee la autoridad que le confiere a Fidel el hecho de haber sido el máximo dirigente de la Revolución, el fundador del Estado y el jefe militar victorioso. La figura de Castro como clave de bóveda del sistema político es, pues, insustituible. Pero se equivocan quienes piensan que el poscastrismo será la fotocopia de los procesos que tuvieron lugar en la Europa del Este tras la caída del muro de Berlín. A diferencia de aquellos sistemas, sostenidos por una potencia extranjera (URSS), el régimen cubano cuenta con un importante respaldo popular, que le ha permitido sobrevivir, contra todo pronóstico, al derrumbe de la Unión Soviética y al devastador bloqueo impuesto por EE.?UU., agravado desde 1996 por las leyes de extraterritorialidad. Se me objetará, no sin razón, que en un país en el que no existen libertades democráticas es muy difícil medir tanto la popularidad del Gobierno como el grado de oposición al mismo. Pero es evidente que en Cuba no se conocen movimientos masivos de oposición, o levantamientos populares, como los que se produjeron, pese a la dura represión, en Hungría en 1956, en Checoslovaquia en el 69, en Polonia en el 81, o, sin ir más lejos, en España durante la dictadura franquista. Todo ello se debe fundamentalmente a dos factores: las innegables conquistas sociales de la Revolución y las ansias de independencia nacional que animan a la mayoría de los cubanos. Naturalmente, ningún demócrata puede avalar la falta de libertades públicas en Cuba, o la existencia de presos de opinión. Pero a la hora de analizar la situación política, para formular alternativas de futuro, no se puede olvidar que fenómenos como la mortalidad infantil, el analfabetismo, los sin techo, el chabolismo, las drogas o la criminalidad organizada, que configuran el paisaje habitual de Centroamérica, y aun de la mayoría de los países de América Latina, son desconocidos o prácticamente inexistente en Cuba. La superación del racismo, la emancipación de la mujer, la investigación científica y la elevación del nivel cultural general, completan el cuadro de grandes logros sociales que, junto a los deseos de mantener la soberanía nacional, unifican al pueblo cubano, más allá de sus diferencias políticas. Por todo ello, para que en Cuba se produzca un cambio político de forma pacífica, es imprescindible un gran acuerdo nacional entre las fuerzas que hoy sostienen al Gobierno y una oposición democrática que defienda los intereses nacionales y renuncie a jugar el papel de Caballo de Troya en el que se ocultan los intereses extranjeros.

tracking