Extraños privilegios
El pasado 18 de julio mi marido acudió a mediodía, que es cuando su trabajo se lo permite, a la ITV situada en Onzonilla a pasar la revisión de nuestro coche. A la entrada, una señorita situada en un habitáculo lo más parecido a la garita donde mi padre hacía las guardias de la mili, le dice que, como tenemos cristales tintados, debe acudir a la ITV de Cembranos para homologarlos y posteriormente pasar la revisión. Como las instalaciones de Cembranos tienen un horario tan cómodo (de 9 a 1 de 4 a 6), mi marido, ya al día siguiente, pide un par de horas libres en el trabajo para poder acudir a ellas. Allí, otra señorita metida en una garita de iguales características le dice que desde hace dos años no hace falta homologar los cristales. Después de hora y media, con dos cabinas cerradas y con el mismo empleado que tan pronto te miraba el nivel de humos como estaba en otro sitio pidiéndote que dieras largas, llega por fin el momento de darle los papeles, en una oficina con un techo sin parte de las placas, con cables pelados colgando, totalmente cochambrosa más parecida a la de una ciudad de las que, por desgracia, vemos en el Telediario, que de la nuestra. Es una vergüenza que una empresa privada como Itevelesa por la que obligatoriamente tenemos que pasar todos los años, tenga semejantes instalaciones en León. Señores responsables: copien de otras del resto de España, contraten más personal y prepárenlo bien. Patricia del Campo Ramo (León). La Junta de Castilla y León acaba de anunciar un Plan para crear una red hotelera en edificios históricos de su propiedad, «con el objeto de mantener y conservar el patrimonio titularidad de la Comunidad autónoma» y al mismo tiempo «fomentar la creación de riqueza y empleo sostenible y contribuir a fijar la población en el medio rural». Todos estos requisitos los cumple el «Palacio de Riolago» , actualmente propiedad de la Junta, cerrado y sin uso en la actualidad, en medio de una comarca (Babia) en recesión demográfica y económica y en la que por medio de su conversión en Hostería Real supondría un importante revulsivo económico para toda esa comarca, así como un incremento en su población, prestigiando por otra parte a la propia Junta. Por todo ello les invito a considerar esta propuesta, que por otra parte se corresponde con el sentir mayoritario de la comarca. Julián Bayón Fernández (Carbajal de la Legua). Soy piloto de Iberia, y jamás he entendi do esa obsesión de la prensa por publicar nuestros sueldos con todo lujo de detalles. Opino que el sueldo de un trabajador es lo que se pacta a través de la negociación, mecanismo que en democracia se usa para regular las condiciones laborales y creo también que es algo que pertenece a la privacidad de un colectivo, siendo de notorio mal gusto el andar propagándolo a los cuatro vientos con la clara intención de desprestigiarlo. Yo gano lo que pacté con mi empresario, lo que mi trabajo vale y en ningún caso me voy a sentir culpable por ello, sino más bien orgulloso. En cualquier caso me gustaría que, ya que deciden contarle a todo el mundo cuáles son mis ingresos, por lo menos la información estuviese ajustada a la realidad. Los sueldos de los pilotos de Iberia que se han difundido son radicalmente falsos. Yo soy copiloto de Iberia antiguo, es decir de los que tiene un salario más alto entre mis compañeros, y mis ingresos no llegan ni de lejos a las cifras que se han publicado. Mi certificado de retenciones y mi declaración de la renta están a disposición de su periódico para corroborar lo que les digo. La información es necesaria, la de mal gusto un mal al q ue estamos ya acostumbrados, pero la información falsa me parece intolerable. Óscar Molina (León). Las riberas el río Esla, a su paso por Villaquejida, quedan devastadas después de las talas sistemáticas de los álamos plantados para tal fin. Otro tanto sucede en otros pueblos de la Vega del Esla. Como consecuencia del convenio Icona-Ayuntamiento, los álamos se plantan hasta escasos metros de la orilla del río. Cuando se produce la tala, solamente se salvan los escasos árboles y arbustos que crecen el la misma orilla. Todo queda, pues, desolado y un ecosistema singular queda destruido temporalmente. La naturaleza se toma unos diez años en recuperar su esplendor. La norma actual de tala para estos casos dice que debe respetarse sin talar los cincuenta metros más próximos al río. A la vista de lo que sucede, ni la norma se cumple ni se vigila para que se cumpla. No parece haber voluntad de conservar un ecosistema delicado que constituye un importante patrimonio de todos. Luis Luengo (León).