EL PAISANAJE
Vida de perros
PROBABLEMENTE el mejor informado de la crisis preelectoral del PSOE leonés sea el perro Sumo , un nombre a todas luces desproporcionado para un bulldog chato que no levanta ni dos palmos, propiedad del ex alcalde Francisco Fernández. Como guardián no tiene pinta de valer mucho, pero, en cambio, es un amigo fiel al que se puede hablar en confianza. De teniente de alcalde no tendría precio y es una pena que no pueda ir de número dos en las próximas listas. A Fernández lo que le pasa es que le quieren imponer de segundones a concejales de Miguel Martínez, de Villalba o de Alejo, todos con el collar del partido, pero no es lo mismo que S umo . De ahí los ladridos de estos días, que en versión bípeda se llaman codazos. En cuanto a su rival Amilivia, no es que en el PP se le tiren a las canillas: en la sede tienen de mascota al cocodrilo Lacoste, que va directamente al cuello para poner a otro cabeza de lista. En política las categorías de la amistad se dividen en tres. A saber: enemigos normales, enemigos íntimos y compañeros de partido. Mi perro C anito , un pekinés al que encontré abandonado y que las huele todas, está perfectamente de acuerdo conmigo en que en la vida nunca hay que morder la mano que te da de comer. A su modo es leal y sólo se extraña de que una norma tan básica no valga para la política. Hay demasiadas jaurías en la precampaña electoral del PSOE y del PP de León, a mayores de los asilvestrados de ambos partidos en El Bierzo y sin contar los chuchos vagabundos de la UPL que andan por ahí husmeando votos entre la basura. Acabe quien acabe con el rabo entre las piernas en las elecciones, polémicas como las de días atrás invitan a pedir a los partidos lo mismo que ellos nos exigen a los demás cuando sacamos a pasear al mejor amigo del hombre, que no es, ni mucho menos, el concejal de barrio. Hay necesidades elementales para animales de dos o cuatro patas. Pero, por lo menos, recojan ustedes las deposiciones.