Diario de León
Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

Creado:

Actualizado:

LA CORRUPCIÓN urbanística no sólo ensucia la estampa moral de la sociedad española sino que atenta gravemente contra el paisaje, el sistema ecológico y algunas especies protegidas del país, al convertir en plantaciones de cemento espacios habitados por águilas, linces o ciertas rapaces, vayan sólo tres ejemplos de animales seriamente amenazados. No aparece este problema de delincuencia semioficializada en los primeros lugares de las preocupaciones sociales, pero el afloramiento en esta precampaña electoral de una serie de escándolos en un número increíble de ayuntamientos ocupa primeras páginas informativas e inspira sesudos e inquietos editoriales. El oficio de especular venalmente con el suelo es el que garantiza un enriquecimiento asombrosamente rápido. En otras páginas de este diario se informa sobre esta escandalera de corrupciones municipales, en muchas de las cuales deben sentirse implicados jueces, policías y obviamente políticos, como se ve en el escenario densamente mafioso del urbanismo de Marbella. Acaba de revelar la Guardia Civil que ha denunciado en el último año y medio más de doce mil construcciones ilegales, aunque ninguna de ellas estaría actualmente amenazada de sentencia judicial y derribo. En Marbella concretamente los jueces han dictado en el último decenio gran número de suspensiones cautelares de obras, por haber sido iniciada ilegalmente, pero en ningún caso o, al menos, en muy pocos las obras llegaron a paralizarse. Y ahí empieza, o continúa, la responsabilidad de la Justicia en las fechorías urbanísticas que se vienen cometiendo. Porque el juez está obligado a vigilar el cumplimiento de sus decisiones, y si permite que éstas no se cumplan, infringe sus deberes. Esa dejadez no sería menos grave que la de archivar denuncias para favorecer al amigo concejal o constructor, de lo que en Marbella hay ejemplos abundantes. Al fondo de este fenómeno mafioso, que se inició como un ejercicio de corruptelas menores para la financiación de los partidos, estarían los propios partidos políticos, reacios durante mucho tiempo a que sus ingresos fueran transparentes o se sometieran a una regulación legal. nada, pues el partido que aparece veteado de corrupción no puede sentirse absuelto por el hecho de que la corrupción del otro partido sea mayor. Esta gente o multitud de desaprensivos, convertidos a menudo en avispados mafiosos, no atentan sólo contra las leyes sino contra cada uno de nosotros, pues nos destrozan el país, modificando perversamente su paisaje, y basta asomarse a laderas de las serranías andaluzas o a cualquier costa levantina para comprobar que el ladrillo y el cemento han sustituido al monte bajo, a los matorrales del pinar y al color cambiante y maravilloso de la naturaleza. Puñeteros.

tracking