EL OJO PÚBLICO
¿Qué es lo que se internacionaliza?
TIENEN razón los dirigentes del PP cuando afirman que la internacionalización del supuesto «conflicto vasco» que ha llevado a ETA a asesinar a cientos de personas y a herir a muchas más es una reivindicación histórica de la banda terrorista. Pero no la tienen, sin embargo, al dar por supuesto que el debate que hoy se celebrará en el parlamento de Estrasburgo colma esa vieja aspiración de los etarras. De hecho, aunque las propuestas de resolución del PSOE y el PP presentan notables diferencias entre sí, en las dos se condena la violencia terrorista y en ninguna se reconoce que aquélla sea la consecuencia de un conflicto histórico entre España y el País Vasco, que es la delirante teoría que sostienen los pistoleros y sus amigos legales e ilegales. Pese a ello, la iniciativa española es discutible y dudosos los efectos positivos que ha de tener en el fin del terrorismo la resolución que hoy aprueben los diputados europeos. Pero no tanto por lo que dice el PP que, como desde hace tiempo se pasa mucho de frenada, sino por otros dos motivos diferentes. El primero de ellos se refiere a la alta probabilidad de que ETA y los amigos que le van saliendo últimamente de debajo de las piedras utilicen la resolución europea, a pesar de su literalidad, para proclamar que al fin se reconoce lo que ellos han sostenido desde siempre: que sin negociación política no acabará el conflicto que explica el terrorismo. En ese sentido, ETA ha demostrado siempre una especial habilidad para leer la realidad como le peta, y no parece que vaya a ser esta una excepción. El segundo motivo es, creo, el principal: el parlamento europeo respaldará hoy la resolución del Congreso del año 2005, que establecía que sólo se negociaría con ETA tras su definitivo abandono de las armas; y que sólo se hablaría de política tras el fin del terrorismo. El Gobierno ha renunciado ya, como es evidente, a tales premisas, de modo que lo que apoyarán en Estrasburgo en realidad no es lo acordado en el Congreso sino la peculiar aplicación por el Gobierno de ese acuerdo, tras su decisión de negociar con ETA sin que haya renunciado definitivamente a la violencia y de hablar de política con Batasuna antes del fin del terrorismo. El debate europeo traducirá, en fin, internacionalmente el agrio conflicto entre el PSOE y el PP que hoy arrasa la política española, lo que lo convierte, por si todo lo anterior no fuera suficiente, en un error innecesario y contraproducente. Salvo, claro, que mostrar a Europa ese conflicto sea uno de los objetivos, y no el menor, que se persigue con la resolución que hoy será vot ada en Estrasburgo.