TRIBUNA
Amarás a tu tierra
JOAQUÍN CUEVAS Aller es un veterano escritor leonesista que ama a su tierra por encima de todas las cosas. Desde hace años, y a través de sus tribunas en el Diario de León, se prodiga con una prosa erudita y de bella factura literaria. Cuevas ha «nomadeado» por la diáspora durante décadas, como otros tantos hijos del Viejo Reino en busca de oportunidades. Nuestro hombre ha sobrellevado con estoicismo el éxodo que agrieta el alma. A su regreso a los pagos familiares se dio de bruces, sin embargo, con un panorama yermo y desolador: el solapamiento de las señas de identidad leonesas, la adulteración aviesa de la historia y, quizá lo más punzante, la negación del legítimo reconocimiento constitucional a un espacio autonómico propio. El autor de Benavides de Órbigo creyó llegado el momento de plantear cruzada reparadora. La pluma y la palabra son el bagaje que enarbola cada amanecer. Centenares de artículos y ensayos de raigambre leonesista aderezan con su firma desde entonces las páginas de los medios de comunicación y los anaqueles de las librerías. «León en las garras de un buitre» , editado, como su anterior ensayo, bajo el sello del Instituto Cepedano de Cultura, es su última entrega en formato libro que se nos muestra como un volumen colmado de reivindicaciones, de sapiencia, de veneración por los orígenes irrenunciables y, a mayor mérito del autor, de sentido común. Este texto, donde Cuevas Aller compila buena parte de su obra periodística es, en realidad, un acta notarial legada a las generaciones que están por venir, a fin de que conozcan los avatares absurdos del destino, los desafueros, las sinrazones, las pesadumbres y algunas clamorosas deslealtades que se han cebado con la Región Leonesa. Tengo escrito en alguna parte que los leoneses, cualesquiera que sea su sensibilidad social o política, estamos obligados al amparo de nuestras raíces, de nuestras tradiciones, de nuestros recuerdos y nuestras esperanzas. No debemos tolerar el atropello ignominioso de la tierra donde afanamos, donde yacen nuestros antepasados y donde se mecieron las cunas de los hijos, nuestro verdadero concejo de hogares allá donde quiera que el azar nos haya llevado. Precisamente en estos momentos en los que una vez más se vuelve a negar el pan y la sal a las tierras leonesas, falseando e incluso negando la identidad e historia del Reino de León mediante un nuevo y oprobioso estatuto «autonómico» a la carta y unos libros de texto fraudulentos, es necesario arreciar las iniciativas que pongan freno a este lacerante absolutismo. La última y multitudinaria manifestación de protesta, convocada y bien organizada a finales de noviembre por el clarividente Colectivo de Ciudadanos del Reino de León, es buena prueba de ello. El leonesismo en sus diferentes concepciones -político, cultural, social...- requiere ahora más que nunca del compromiso altruista y alejado de egolatrías y aversiones. No obstante, tarde o temprano habrá que tornar la mirada sobre los pasos recorridos y analizar con detenimiento y objetividad el porqué de la ponzoñosa endogamia histórica en el establishmen del leonesismo oficial . En cualquier caso, lo cierto, y más hiriente, es que el País Leonés sigue agonizando a marchas forzadas con el beneplácito de algunos de sus hijos «colaboracionistas» para con los intereses políticos y económicos dictados desde la pujante capital del Pisuerga. Joaquín Cuevas Aller nos testimonia con acierto estas y otras decadencias del solar materno en las páginas de «León en las garras de un buitre» , en los renglones de su anterior libro, «Manual práctico de la historia de los reyes de León» , y en sus tribunas periódicas en el Diario de León. Textos hondos que invitan a la lectura y a la reflexión ab imis et fundamentis En rïalidá lu qu'importa nun ye ser el más fuerte, sinón el sobruviviente. Quien resiste, ye¿l que gana, sentencióu'l Nobel enantes de durmire'l suañu eternu baixu un árbol del campusantu d'Iria Flavia. Dichu quédase pa la esperanza. Qu¿haiga salú.