Irak: sigue la brutalidad
EL ESCÁNDALO suscitado por el repulsivo ahorcamiento de Sadam Husein no ha hecho mella en el régimen títere de Irak: Barzan al Tikriti, hermanastro de Sadam y antiguo jefe de los servicios de espionaje, y Auad al Bandar, juez del Tribunal Revolucionario que juzgó y condenó a muerte a los implicados en Duyail, fueron ahorcados antes del amanecer «de acuerdo con la constitución y la ley iraquí». El propio portavoz explicó que la cabeza del hermanastro de Sadam se separó totalmente del cuerpo en el momento de la ejecución, una situación que, precisó, ocurre «muy raras veces». Horas antes de oficializarse las ejecuciones y ante las informaciones filtradas, la Casa Blanca se pronunció asegurando que se había hecho «justicia». Justicia... y salvajismo