EL RINCÓN
Espiral de consecuencias
LA JUSTICIA SEÑALA a las organizaciones juveniles de la izquierda abertzale como terroristas y condena a 23 de sus miembros a penas de seis años de cárcel. Las policías tienen orden de búsqueda y captura. El PP se felicita por la sentencia. Las calles de Euskadi serán escenario de violentas protestas en el fin de semana. Hasta aquí la secuencia de hechos visibles e inmediatos. Pero hay que prever otras consecuencias. El impacto de estos hechos judiciales en Batasuna, ahora que estaban en plena espiral de contestación a la ETA que puso la bomba en Barajas. El impacto en la propia ETA que parece dividida entre los seguidores de Ternera, partidarios del proceso, y los de Txeroki que deseaban volver a la lucha armada como instrumento aglutinador de todo el entramado y para presionar al Gobierno Socialista. Siempre hemos visto que las polémicas internas del mundo radical que tutela ETA se zanjan con atentados. Esta vez, ETA responderá a las detenciones de los jóvenes de Jarrai, Haika y Segi, y dará razón interna a los partidarios del Jotake. Por otra parte, y tras el bombazo del pasado día 30 de diciembre, no puede haber paños calientes, aunque para ello, entre los detenidos, figure una de las personas que estaba junto a Otegui y Echevarría, formando parte de la comisión negociadora de la mesa de partidos. Temo que la espiral acción-reacción se haya puesto en marcha de inmediato y nada sea capaz de pararla. ETA se ha subido a un tigre que le lleva hasta la aldea profunda. El Gobierno lo tiene realmente muy complicado para explicar como se puede seguir optando por el proceso de diálogo que ponga fin a la violencia, sobre todo por la propia escalada de la violencia.