AL TRASLUD
Lenguaje enfermizo
DE JUANA CHAOS considera la persecución del terrorismo como un «brutal atentado contra la libertad de expresión». El exceso de cinismo es enfermedad. En una entrevista trampa concedida por el etarra a The Times , por aquello de que todos somos europeos y solidarios con los problemas del vecino, se argumenta que existe el temor a que su muerte lo convierta en mártir y haya más atentados. Pero un suicida no es un mártir, y ETA no necesita motivación alguna. De Juana pide que se reanude el diálogo, pero añade que no se arrepiente de sus asesinatos, quizá, deducimos nosotros, porque ello implicaría autocrítica, una mínima noción del dolor provocado. Lo dijo Wilde: «Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de esa causa». Me inspiran piedad los ecuatorianos asesinados, los concejales populares y socialistas que han de trabajar en condiciones de constante peligro, no un señor que pretende chantajear al Estado. Siento piedad por las personas de bien en el País Vasco, pero no por un kamikaze de sí mismo, cuya huelga de hambre es un acto narcisista más. Preguntado si no le preocupan las consecuencias violentas que su muerte podría desencadenar, declaró: «¿Puede culparse al reprimido de las culpas del represor? ¿Puede culparse al violado de las acciones del violador?». Ya no cabe pervertir más el lenguaje. Conflicto llaman ellos a su fanática maldad, con ese cinismo que ya hemos diagnosticado de enfermedad. Aunque no se le ha quedado muy atrás el portavoz de los jóvenes etarras que escenificaron, en presencia de Arnaldo Otegui y otros bastasunos, su entrega a las autoridades. Resulta patético que los etarras se consideren víctimas. También para los nazis los judíos eran el problema y ellos la solución.