APOLOGÍA DEL BIEN
Cuentas y cuentos
OBVIAMENTE, vinieron, nos contaron sus cuentos, y se fueron a contarlos a otra parte. Pero aquí continua la gresca. ¡Qué falta hace que el Fiscal revise los contratos de las concesiones y las subvenciones que se han hecho desde la Diputación y el Ayuntamiento, porque huele a cohecho y a prevaricación! Algunos parece que tienen un concepto de Estado muy particular, porque sino no le exigirían al presidente del Gobierno lo que no deben: hay algo más que León. Con menos demagogia y el justo respeto a los ciudadanos, seríamos, de verdad, un país algo más avanzado. Creo que ha llegado la hora de dar un salto cualitativo en la selección de los políticos y en la gestión de las instituciones para frenar la degeneración. Hay que darle la vuelta a la lógica: no le tenemos que agradecer nada a Zapatero, ni a Herrera, ni a Amilivia, ni a otros, todo lo que se hace es con dinero público. Por lo tanto, cuidado, porque cuando hablan parece que sacan el dinero de su bolsillo. Zapatero está muy contento. Es normal, ha triunfado y esta saboreando la erótica del poder. Y al mismo tiempo proyecta su calidad de vida y sus privilegios hacia el conjunto de los ciudadanos. Esto lo han hecho todos, y él lo hace igual. Pero esos elogios a España no lo compartimos todos: seguimos en el país de las desigualdades sociales y de las deficiencias en los servicios público; por eso nos ofende tanta alabanza ficticia. En España hay unos que viven, muchos sin merecerlo, demasiado bien, pero la mayoría vive regular y mal. Sin embargo, Rajoy esáa cabreado, anda por su España diciendo que Zapatero se ha radicalizado hacia la izquierda y que él es el hombre moderado, el hombre de centro y del sentido común. El diagnóstico no puede ser más erróneo. Zapatero sigue haciendo la política económica de siempre, es decir, política liberal, que es la política que aman los neoconservadores. Los grandes empresarios están encantados, los beneficios que tienen los bancos, las constructoras y, en general, todas las grandes empresas no pueden ser mejores. Los escandalosos beneficios de esas empresas se reflejan también en los sueldos que se ponen los altos ejecutivos. Debemos hacer una reflexión profunda sobre las desigualdades de clase. Rajoy dice que España se rompe, pero los que nos rompemos somos los ciudadanos. ¿De dónde le viene el derecho a la gente que se hace millonaria a cuenta de los demás? Atentos: Francisco González, presidente del BBVA, cobró el año pasado 1,74 millones de euros en concepto de sueldo, 2,74 de paga variable y 5,29 millones de incentivo. Ana Patricia Botin, presidenta de Banesto, cobro, 2, 7 millones; Manuel Pizarro, presidente de Endesa, cobró 3,2 millones de euros. Hay muchos más. Pero al otro lado de la barra están los pensionistas y los trabajadores que no pueden llegar a fin de mes.