NUBES Y CLAROS
Puntos de idiotas
PUES LA CULPA será una vez más del empedrado. Parecía, aunque todos en el fondo sabíamos que no, que el carné por puntos y el despliegue inmenso de radares iba a dejar las cifras de muertos de la Semana Santa de otros años en récords del pasado, pero no ha sido así. Lo que resulta un insulto a la inteligencia son las explicaciones de los usuarios, el fracaso que se vuelca en forma de culpa sobre las autoridades de tráfico. A mí, personalmente, las multas me parecen razón suficiente. Y los continuos carteles de número de muertos, ¿quieres volver? y ectétera que adornan las autopistas en estos días el mejor argumento para que se me pongan de corbata a poco que vea alguna burrada o un momento de relajación se traduzca en un cuentakilómetros desbocado. Y no estoy de acuerdo con que las medidas de castigo no hayan tenido efectos: vamos más despacio, eso se ve en las grandes vías de comunicación, esas salpicadas por un sarpampión de radares multadores. En las pequeñas carreteras es otro cantar, y ahí es donde muere mayor número de gente. ¿Es culpa de la Administración que vayamos de listos allá donde creemos que no pueden cazarnos? Seamos realistas, cuáles son las causas de los accidentes mortales: exceso de velocidad, maniobras temerarias, cabezadas al volante,... Nada que no podamos evitar únicamente las presuntas víctimas. No hay medidas infalibles, y desde luego apelar a la cordura es como predicar en el desierto, aunque las campañas sí tienen efecto, en general. Pero mientras jaleemos boquiabiertos a quienes presumen de ir de aquí a Roma en veinte minutos, y absolvamos a los asesinos en potencia a 260 por hora, quedará mucho por hacer. Por desgracia la estupidez no quita puntos.