Ser del Madrid
Pensando en la jubilación Yo, Segunda Castro Robles, natural de León y residente actualmente en Madrid, escribo esta carta para decirle al señor Antonio de Castro Huerta, residente en Flores del Sil, en la Residencia de Mayores Ramón Alegre, que me acabo de tomar un chocolate con pan tostado que me ha dejado nueva. El chocolate es de Astorga y el pan del Bierzo, pan de hogaza como Dios manda, comprado en San Pedro de Olleros y en Quilós, que es nuestra ruta, y como ya nos queda poco en el congelador, no pasa de San Isidro que volvamos por más. Mi marido y yo, con 60 y 56 años, estamos con toda la ilusión de volver a la tierra en cuanto llegue la hora de la jubilación; y en ello incluyo la necesidad, bien posible, de «asubiarnos» en una residencia de las de por ahí. Pues mire, don Antonio, no quiero ni pensar lo que seré capaz de hacer como en el futuro nos den un pan de mala muerte como usted dice. Desde luego, «coger las llaves de la repartidora del pan», escribir una carta al Diario de León, e incluso enviarle un «parte de guerra» solicitando encarecidamente lo que en el Bierzo hay y sobra: buena comida, buena bebida, buenos bailes y ese equilibrio tan saludable, lúdico-laboral, que no soporta la indigna resignación de conformarse con cualquier cosa. Así, es que reciba mi afecto y agradecimiento por su ejemplo, teniendo en cuenta, además, que en camino vamos y que las ilusiones y los sueños siempre quedan pendientes y por venir . Segunda Castro Robles (Madrid). Financiación de la Iglesia Con motivo de la declaración de la renta, la Jerarquía de la Iglesia nos recuerda que es el momento de marcar la X, «equis», en el lugar correspondiente, pero también da pie a algunos relevantes miembros de partido en el poder para volver a poner en entredicho el sistema de financiación de la Iglesia argumentando con ideas (mentiras y calumnias) que nada tienen que ver con la realidad. Ante las mentiras de este tipo me parece es un buen momento para recordar la verdad. El Estado tiene el compromiso de colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa. Al poner la X en la casilla correspondiente de la Declaración de la Renta son los propios contribuyentes los que deciden qué se hace con una pequeña parte de los impuestos que pagan. La asignación tributaria se convierte así en un instrumento de colaboración y compromiso con la Iglesia tanto para los creyentes, como para aquellos que no comulgando con la fe católica entienden, comprenden y valorar la aportación de la Iglesia a la sociedad; una Iglesia que necesita recibir para poder dar y que sólo pretende poder vivir su fe y anunciarla en libertad. Todas las partidistas alegaciones sólo pueden responder a una visón sectaria. Jesús Martínez Madrid (Salt, Gerona). Jorge (En la edición digital diariodeleon.es).