POR LA AMURA
¡Menuda tropa!
A VER SI soy capaz de explicarlo. Hace doce años que un joven Mario Amilivia, con José María López Benito como mano derecha, renovó al entonces alcalde y todavía hoy diputado nacional de la cúpula del PP, en la que la entonces delegada de la Junta, Isabel Carrasco, ya era uno de los pesos pesados. Unos años después, López Benito renovó a su mentor Amilivia de la presidencia del PP con el apoyo de Carrasco, que a su vez renovó al propio López Benito en el siguiente congreso. Hará poco más de un año que los renovadores dos antes mencionados participaron en un cenáculo en Riello que tenía por objeto planificar la renovación de García-Prieto al frente de la Diputación, una reunión que pretendió ser secreta y en la que participaron prácticamente todos los diputados provinciales del PP, incluido el alcalde de Valencia de Don Juan, Juan Martínez Majo. Tras asumir hace unos meses el PP a regañadientes la candidatura de Carrasco a la Diputación -más que a regañadientes, yo diría que fue porque nadie se atrevía a llevarle la contraria estando ella delante- las elecciones del pasado día 27 dieron un primer resultado erróneo, según el cual el partido había perdido su mayoría absoluta en la institución provincial. Martínez Majo fue uno de los que en seguida pidió la renovación de Isabel Carrasco, pero la sorpresa saltó cuando la empresa tecnológica Indra, contratista del proceso electoral, reconoció que había cometido un error y que el PP volvía a tener mayoría absoluta. Majo debió pensar que Carrasco iba a renovarle por lo que había dicho, ante lo que decidió adelantarse ser él quien la renueve a ella, para lo que encontró el apoyo de todos los comensales de Riello, menos los anfitriones, claro. Como diría Mariano Rajoy: «¡Menuda tropa!».