LA BRÚJULA
Merecido homenaje
EL DISTINGUIDO economista profesor Juan Velarde Fuertes cumplió sus primeros ochenta años el pasado día 26 y con tal motivo una considerable parte de sus amigos acordaron celebrar tal efemérides en Madrid. Conviene recordar que Juan Velarde, catedrático emérito de la Universidad Barcelona y de la Complutense, rector que fue de la Universidad Hispanoamericana de la Rábida y director de la Escuela de la Universidad de Oviedo en La Granda, consejero del Tribunal de Cuentas, presidente en funciones de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y que entre su abundante colección de grandes distinciones científicas y sociales ostenta el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (1992), Premio Jaime I de Economía, Premio Infanta Cristina de Economía de Castilla y León (1997) y Premio Rey Juan Carlos (2002). La anterior relación, que no es completa, abruma por el número y la calidad; todo nos lleva a creer, que nos encontramos ante una de las rara avis que, según un pasaje muy repetido de John Maynard Keynes, faculta para decir «he ahí un economista» y uno de los más notables a fe mía. La singularidad que acompaña a la hondura de las millares de páginas que ha legado Juan Velarde justifica plenamente que esa singular obra que se le ha remitido el pasado martes tenga, también, una gestación singular: mil plácemenes merece el profesor Emilio de Diego, el amigo de Juan Velarde que tuvo la gran idea de plasmar precisamente en un libro (¡Qué mejor, querido Juan!). Manufacturado con las aportaciones impresas que la edición y prólogo de Emilio de Diego han construido La búsqueda del saber que es el Liber amicorum de Juan Velarde, Editorial Acatas. Todos los que disfrutamos de las constantes muestras de amistad como sabe hacerlo este asturiano con verdadera pasión por las andanzas, muchas veces tormentosas de la arrugada y entrañable Piel de Toro, compartimos hoy su apogeo. Juan Velarde, seguramente por los imperativos de esa Estructura Económica de España que él siempre ha llevado encima, sabemos, quiero repetir todos los que hemos tenido la suerte de participar en la confección del Liber amicorum que hoy serán muchos los que el título de «amigo de Juan Velarde» deberían figurar no ya en el volumen editado por Emilio de Diego, sino en otras tantas ofrendas que incluyen también a portugueses y otros países, de ese orbe tan cercano a las ansias de Juan. Tal vez se den otras muestras de un saber hacer como ha exhibido Emilio de Diego, pero por hoy baste con acercarse a esa muestra de talantes, ideologías y aproximaciones transversales que tuvieron en Alicia Valiente una nuestra elocuente de la admiración que despierta una da las más claras aventuras que se iniciaron en San Bernardo. 1397124194