CANTO RODADO
Cuotas falsas
LA REMODELACIÓN del Gobierno a ocho meses de las elecciones generales es todo un golpe de efecto de Zapatero, que ha eclipsado, ipso facto, el estreno del no tan «nuevo» gobierno de Herrera en Castilla y León. La actualidad nacional, de pronto, ha dado un giro y da un respiro al Gobierno de Moncloa (Madrid es del PP), atosigado como estaba por el fracaso del proceso de paz y los magros resultados de las elecciones municipales. Curiosamente, el presidente de la Junta se ha apresurado a hacer una interpretación de la remodelación en clave de género. Que haya una ministra menos es, para JuanVicente Herrera, un síntoma de que Rodríguez Zapatero ya no está obsesionado -según su expresión- por las cuotas. Pero, ciertamente, más bien parece que el único obsesionado por las cuotas es el PP, que ha decidido recurrir al Tribunal Constitucional para cuestionar el «equilibrio» de participación entre hombres y mujeres en las listas electorales. El PP de Rajoy copia la estrategia de sus colegas en el País Vasco, que interpusieron otro recurso de inconstitucionalidad por la Ley de Igualdad de dicha comunidad que se anticipó en imponer la paridad en las listas electorales autonómicas. Las cuotas son un gran mito para quienes se oponen a ellas. Porque obvian, ignoran y ocultan que los hombres también son cuota del poder de quien les llama y que, sin embargo, nunca se les ha exigido los méritos que se plantean a las mujeres. Como en la mili el valor, a ellos se les suponen. Tanta obsesión por las cuotas tiene el PP que ignora que en este país las universitarias superan a los universitarios, no sólo en número sino en resultados académicos. Y que, sin embargo, las mujeres tienen más dificultades para acceder al empleo y a los cargos de poder. Ignora la desigualdad, mientras promete erradicarla en Castilla y León. En definitiva, hace demagogia con la igualdad y con la desigualdad. Pero, por si acaso, en su gobierno hay un 41% de mujeres. O sea que, técnicamente, es paritario, como el de Zapatero.