Diario de León

LA PENÍNSULA

Mamá, quiero ser Sansón

Publicado por
EDUARDO CHAMORRO
León

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PUESTA tan estrambótica petición en boca de alguien del PP, ese alguien puede ser cualquiera, y eso puede ser un punto de partida tan bueno como cualquier otro para hacerse una idea de lo claras y ordenadas que tienen las cosas en el PP, donde es muy probable que nadie sepa a estas alturas para qué querría alguien ser Sansón. ¿Era Sansón el centrismo a sacrificar con tal de poner en la cúpula catalana del PP a quienes mejor sirvieran los intereses de los genoveses (de Génova, la calle madrileña donde sienta sus reales el PP), o era Sansón el propio Piqué a sacrificar para poner en evidencia las intrigas tramadas por los genoveses? ¿Es Rajoy Dalila? Porque Acebes no es Dalila, ni Pique lo es. ¿Podría ser Dalila Esperanza Aguirre? ¿Está la política española y estamos los españoles preparados para este tipo de política alambicada y sorpresiva, asilvestrada y murmuradora? ¿Podría ser que nos encontráramos, pese a todo, no ante el o los episodios de un plan previsto sino ante la turbulencia de las trapisondas imprevistas? Hay un dato para suponer que la cosa no estaba preparada. De haber sido preparada, bien preparada, ninguno de los implicados en el complot se hubiera puesto nervioso ante algo tan previsible como la dimisión de Piqué colocado entre la espada y la pared. Y Acebes se ha puesto muy nervioso, tan desquiciado y patidifuso como para aprovechar la más mínima oportunidad de emprender el más extravagante aspaviento que le hiciera parecer más progre y centrista que cualquiera a su izquierda. Y anda que no hay izquierda a la izquierda de Acebes, cuya impericia y falta de control mental en este tipo de cosas le ha puesto en ul impensable brete de defender la libertad del dibujante de El Jueves para pintar como le de la gana al lucero del alba. Hay que tener algo precipitada la imaginación para imaginar a Acebes defendiendo a El Jueves . Claro que a lo mejor una cosa es el complot contra Piqué y, otra, un Acebes ignorante de esa maniobra y desnudito ante sus efectos colaterales. Fuera de esas consideraciones, quizá tan sólo idóneas para las mentes ociosas y los análisis corrosivos, hay que reconocer que no dejaría de tener su gracia, su sarcasmo y hasta su dosis de justicia distributiva o «karmática» que la legislatura que dio comienzo con la intención socialista de conducir al PP a su mínima expresión, llegara a su final con los populares decididos a lo mismo. Aquellos desde fuera y estos desde dentro. Un auténtico espectáculo en el que el PP puede que no tenga el más mínimo escrúpulo en mostrar -para edificación de propios, ejemplo de extraños y aviso, en general, de navegantes- sus más específicas destrezas para la práctica de un canibalismo ensimismado, una antropofagia introspectiva. Saturno comiéndose a sus nens. Hoy a sus nenes, mañana a sus rapaces.

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