Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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LOS MANIQUÍES han empezado a engordar en los escaparates. El nuevo ministro de Sanidad y Consumo, al que deseo toda suerte compatible con el cargo, una vez liberado de coacciones y supersticiones, quiere adaptar la belleza femenina a la realidad. Lo deseable es que la mujer española, que según Tono es la más española de las mujeres, no exhiba una extrema delgadez, ni tampoco esté tan gorda que exija raptarla en dos veces. Para lograrlo, el señor Soria ha impulsado un estudio encaminado a conocer los cuerpos y se tomarán medidas de más de diez mil mujeres, para ir haciéndose una idea. «Tu dulce cuerpo pensado», que dijo el poeta, pero aquí no se trata de pensarlo, sino de pesarlo. Se ha creado un arquetipo de señora esquelética y en los desfiles de modelos sólo falta que ondee la bandera pirata. Las muchachas muestran unos trajes imposibles. Nadie puede ponérselos, salvo algunas de sus compañeras. Da la impresión de que las pasarelas están instaladas en el Valle de Josafat. Los modistos ejercen una dictadura que es gustosamente aceptada por las jóvenes, quizá convencidas de que todo el mundo está por sus huesos. Esto no ha sido así nunca a lo largo de la historia. Con las bragas de las Tres Gracias, a una por Gracia, cualquier modelo actual podría hacerse una tienda de campaña. ¿Cómo ha podido tener éxito una propuesta que requiere renunciar a comer, que es por lo que más ha luchado la humanidad desde el principio de los tiempos? El ministro Soria ha llegado a un acuerdo con las empresas del sector, no del sector alimenticio, sino de la moda, para que manejen criterios homogéneos, una vez realizados los estudios antropométricos de las mujeres españolas. Quizá en el futuro inmediato haya muchachas rellenitas de cuota y no confundamos la fotogenia con la anemia. El comer y el desfilar es hasta empezar.

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