Diario de León
Publicado por
MANUEL-LUIS CASALDERREY
León

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NO SÉ cómo actuará el nuevo ministro de Sanidad, pero su antecesora en el cargo estaba empeñada en que nos muriésemos lo más sanos posible. Desde Sanidad, en aras de la buena salud, han acosado a los fumadores hasta conseguir que tengan mala conciencia cada vez que encienden un cigarrillo en las reservas habilitadas para practicar el nefando vicio de fumar. Luego les tocó el turno a los felices niños gorditos, que se vieron amenazados por dietas hipocalóricas distribuidas en los comedores escolares, para acabar convertidos en tristes infantes obesitos. Las medidas de la dictadura sanitaria se encaminaron a la determinación del índice de masa corporal, convirtiendo en herejes sanitarios a todos aquellos que pasen del valor fetén establecido: 24 para las mujeres y 25 para los hombres. Menos mal que a doña Elena Salgado la han cambiado de ministerio, porque, temiendo lo peor, las jerarquías católicas tenían elaborado un plan de choque para la formación urgente de todos los repartidores de hostias en las misas: sacerdotes, frailes, acólitos, ayudantes seglares, etc. Querían dotarlos a todos, en un tiempo récord, del título de manipulador de alimentos, que estaban seguros, les sería exigido por las autoridades sanitarias en breve. Porque, manipuladores de alimentos son todas las personas que tienen contacto directo con los alimentos durante la preparación, fabricación, transformación, elaboración, envasado, almacenamiento, transporte, distribución, venta, suministro y servicio (RD 202/2000, de 11 de febrero). Las personas que reparten la comunión son manipuladores de alimentos y, como tales, han de tener la preceptiva titulación. A ver cómo acaba todo.

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