EN POCAS PALABRAS
Cataluña y los estúpidos
UNA veintena de personas derribó el viernes el toro de Osborne de El Bruc (Barcelona), una zona montañosa en las proximidades de Montserrat, apenas una semana después de que dicha figura emblemática, la única que quedaba en pie en Cataluña, fuera instalada en este municipio de la comarca de Anoia. Un grupo autodenominado La Bandera Negra ha reivindicado la autoría del acto vandálico, con el que ha querido «limpiar» la silueta de la «sagrada» montaña de Montserrat de la «inmundicia cornuda española que pretendía ensuciarla». «Después de tres horas de buen y duro trabajo, a las seis de la mañana, el toro de Osborne de El Bruc ha caído vergonzosamente como un gigante con pies de barro», señala en la nota el grupo de «valientes catalanes». El soporte físico de la conocida silueta tenía catorce metros de alto y pesaba varias toneladas. La proeza de estos fanáticos se descalifica por sí misma, pero lo grave es que individuos que llevan sus creencias a estos extremos son capaces de cualquier exceso. Cataluña no se merece que salgan a defenderla estúpidos de esta catadura.