Diario de León
Publicado por
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO
León

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LOS ASUNTOS que nos trae el verano son recurrentemente los mismos en esta Iberia nuestra. Da igual que hablemos de política, economía, sociedad o deporte; nada o casi nada parece cambiar. Al punto que uno tiene la sensación -como en un dejá vu- que el presente mes de agosto bien podría haber sido ya vivido. En política nacional, los asuntos son casi perennes, con la salvedad, ante el fin de la Legislatura, de poder tener -si el presidente del Gobierno disuelve anticipadamente las Cámaras- elecciones en otoño. Pero el resto de tribulaciones son semejantes. El veraneo del presidente del Ejecutivo en las propiedades de Patrimonio Nacional. Otra guerra de las banderas, por más que ésta, ¡ya era hora!, la va a ganar el Estado de Derecho, una vez que el Tribunal Supremo declaraba la obligatoriedad de hizar la enseña nacional en la sede de la policía vasca en Arcaute (Álava). Aunque antes, el Gobierno vasco ha infringido reiteradamente el mandato constitucional que prescribe la utilización de la bandera española en los edificios públicos (artículo 4), ignorando también lo dispuesto en la Ley 39/1981, por la que se regula el uso de la bandera de España y de las otras banderas y enseñas. En materia económica, como en veranos anteriores, todo está confuso, con los inversores perdidos entre tantas noticias contradictorias. Así que muchos españoles van a sufrir este estío los tradicionales toboganes de las cotizaciones bursátiles: ¡qué si los valores están caros, qué si las bolsas han subido demasiado, qué si los tipos de interés van a seguir incrementándose! Con la especificidad, ¡qué sí es una relevante noticia!, de la caída de los disparados precios del sector inmobiliario y el temor a más elevaciones del fatídico euribor. En lo social, lamentablemente, como siempre. Los incendios campean por el territorio nacional y se han cebado en las islas Canarias aunque en oras comunidades se ha podido escapar, al menos de momento a esta especie de maldición estival. La lengua de fuego del deforme Hefesto se desplaza este año por las arrasadas tierras -treinta y cinco mil hectáreas- de Tenerife y Gran Canaria, mientras seguimos a la espera de una coordinada política forestal. En cambio, se nos informa ¡que de los 194 detenidos en los incendios gallegos de 2006, sólo uno se encuentra hoy detenido! Por lo demás, persisten los interminables atascos de tráfico, las tensas esperas en los aeropuertos, a las que se han unido, ¡no iban a ser menos!, las de los trenes de alta velocidad. Reaparecen, asimismo, los apagones, ahora en Barcelona, donde las inversiones en infraestructuras eléctricas llevan retrasos ciertamente injustificables. Y prosigue, para nuestra vergüenza, el imparable número de mujeres y jóvenes asesinadas, atestiguando una falta de previsión y respuesta por nuestros servicios de prevención civil y social. En lo atinente al deporte, el fútbol lo monopoliza casi todo. Lo destacado, como antaño, las expectativas de pretemporada, las estancias fuera de nuestras fronteras, los fichajes millonarios y las agotadoras giras por lejanos países para hacer caja. Antes, ¡tampoco es primicia!, aunque han pasado algunos años, Le Tour de France ha coronado a un ciclista español. Contador sigue así el pedaleo de Bahamonde, Ocaña, Delgado, Induraín y esperemos que de Pereiro. Y en política internacional, sin novedades: el horror se ha afincado en Irak, los talibanes amenazan con asesinar al penúltimo de sus rehenes, la guerra monopoliza Oriente Medio, Rusia se niega a jugar un papel de comparsa y las economías de China y la India no paran de crecer. Así que el verano -decía Manuel Machado- aparece «de frutales cargados y dorados trigales¿.», pero, también, de las noticias de siempre.

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