Diario de León
Publicado por
FEDERICO FERNÁNDEZ DE BUJÁN
León

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VERANEAR es, básicamente, sinónimo de descansar: Al ser el descanso un bien social debemos también contribuir a que descansen quienes conviven con nosotros. Es tiempo de «de aflojar las riendas del trabajo y dar solaz al corazón», como dice el poeta. El veraneo presenta objetivos diversos dependiendo de la personalidad, circunstancias y aficiones personales. No obstante una finalidad común, que no debe faltar, es intentar lograr esa tranquilidad que casi nunca alcanzamos en la trepidante vida actual. Quizás nos hemos encontrado a lo largo del año con situaciones que no hemos podido de controlar. De ello, con frecuencia, ni siquiera hemos sido plenamente responsables. Con sorpresa hemos comprobado que no hacemos lo queremos sino que actuamos como la prisa nos exige. El vértigo nos impide pararnos, siquiera un momento, para reflexionar sobre qué procede hacer. Ese vértigo viene, con frecuencia, de fuera de nuestra persona, por lo que no es voluntario sino impuesto. Para descansar en vacaciones es preciso conjugar dos verbos: desconectar y recargar. Son verbos al uso en nuestra vida, cada vez más dependiente del teléfono móvil. Lo desconectamos cuando queremos estar un pequeño espacio de tiempo tranquilos. Lo recargamos cuando, tras multitud de llamadas, se ha agotado la bateria o el saldo.También nuestra vida se comporta, en parte, como un móvil. Necesitamos desconectar la aceleración que nos agobia. Precisamos recargar para volver después a la tarea y afrontar con brío las obligaciones de cada día. Con la desconexión evitamos además la rutina de lo cotidiano. Con la recarga volvemos a lo ordinario con más ilusión. Los móviles se recargan, más rápido y mejor, desconectados. El veraneo es una magnífica ocasión para desconectar con ese vértigo vital que lleva a atender a lo urgente desatendiendo lo importante. No quiero que paren el mundo para bajarme, pretendo en el sosiego estival retomar las riendas y contribuir, infinitesimalmente, a detener el ritmo vertiginoso del tiempo que nos ha tocado vivir.

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