EL RINCÓN
Pedir responsabilidades
BRUSELAS, que es nuestro mando a distancia, quiere que se investiguen las causas del 'crack' mundial en las Bolsas por la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Según Solbes, el impacto de la caída no se va a notar demasiado entre nosotros, pero el Ibex ha bajado ya un 3,72, o sea, que se está notando bastante. Los Bancos Centrales dejaron de inyectar dinero, eso es todo, y cuando cerraron sus puertas entró el pánico por las rendijas. Más graves han sido los derrumbamientos de Perú por el terremoto, que está teniendo su réplica, como un eco siniestro, mientras escribo. Hay centenares de muertos, pero ¿a quién se le piden responsabilidades? ¿A la escala Richter? ¿A la madre Nnaturaleza? Sin embargo existen esas responsabilidades. A primeros del mes pasado la ONU criticó tan dura como inútilmente a los países desarrollados por reducir la ayuda a los más pobres. En el año 2000 se diseñaron los Objetivos del Milenio: proponían mejorar, en 15, la vida del Tercer Mundo, pero su cumplimiento se sigue demorando. Sólo cinco naciones (Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia) han hecho efectivo el compromiso de destinar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo. Esa cicatería explica la cifra de víctimas: cuando se mueve la tierra se derrumban las casas de adobe y cuando se mueve el dinero resisten los bancos de piedra. Es curioso observar el distinto comportamiento entre los que pierden sus casas y los que pierden su dinero. Los primeros se aferran a sus tristes vidas y los segundos no se resignan a ser menos ricos. Cuando se hunden las bolsas abundan los suicidios. Los damnificados se quitan de enmedio, como si temieran un terremoto, y abandonan la existencia para siempre, ya que para ellos no tiene sentido la vida sin la bolsa. 1397124194