Mas y Duran pactan
HA TENIDO que intervenir Jordi Pujol -con la pintoresca amenaza de regresar a la política- para que Mas y Duran cesasen en la contienda pública que mantenían y pactaran un reparto del poder y de la influencia. Tras una larga charla telefónica mantenida en la noche del jueves y una reunión de cuatro horas y cuarto el viernes en el Hotel Princesa Sofía de Barcelona -un encuentro tenso y difícil, pero impulsado por la necesidad de entenderse-, los dos socios y sin embargo rivales firmaron la tregua. El cese de las agresiones ha aliviado a los dirigentes y militantes de ambas partes, que han sido conscientes de la que la coalición ha estado a un paso de la ruptura; sin embargo, es improbable que esta fuerza política salga indemne de este descrédito.