AQUÍ TE ESPERO
La luz necesaria
NO RECUERDO cuántos años llevo pidiendo lo mismo por estas fechas: luz, más luz en las calles desde que comienza a oscurecer. Después de un verano luminoso o con más horas de luz solar, cuando comienza el otoño, y antes de que se realice el cambio horario, no sé por qué las calles leonesas están en una peligrosa penumbra que se torna densa oscuridad antes de las 21.00 horas, pues el alumbrado público no se enciende hasta casi la hora citada y durante muchos minutos sólo la luz de letreros, escaparates y locales comerciales ilumina las vías públicas. Es como si no se pagara el recibo de la luz, o se temiera elevar la cuantía del próximo. Lo cierto es que no se ve en las calles y pasan los días sin que nadie le ponga remedio, como si los responsables no se dieran cuenta o no salieran a la calle nunca a esas horas para pensar que deben adelantar el reloj que pone en funcionamiento el alumbrado público. Ya sé que las arcas municipales no están para muchos despliegues, pero la luz es imprescindible y ahorrarse unos minutos cada día es el chocolate del loro, que puede significar accidentes e inseguridad para los viandantes. No me creo lo de que las células fotoeléctricas están sucias y no perciben bien que la oscuridad llega antes, porque en ese caso sería al revés, ya que la suciedad aumentaría la oscuridad y harían que el alumbrado se encendiera antes. Y si no se quiere gastar más, la solución también es sencilla: que se apaguen a las doce o la una de la madrugada muchas farolas (como las del paseo del Bernesga delante del Tanatorio) que no alumbran a nadie y que hace un par de años no existían, por no ser necesarias. A cambio habrá luz en todas las calles en el crepúsculo, cuando se necesita.