Diario de León
Publicado por
X. ÁLVAREZ CORBACHO
León

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POR RAZONES de proximidad, diversidad competencial, urgencia, flaqueza de espíritu o paisanaje, la vida municipal es rica en anécdotas y acontecimientos. Pues bien, con la prudencia debida expondré en lo que sigue hechos y comportamientos -asociados a la actividad fiscalizadora- que son dignos de mayor conocimiento y consideración. Así, cuando en cierta ocasión le pregunté a un alcalde por qué no rendía las cuentas y que razones motivaban la aprobación tardía de los presupuestos, su respuesta fue, en principio, la esperada: carecemos de personal, de dinero y de todo; somos pobres y estamos abandonados. Le respondí que municipios similares cumplían bien esas obligaciones, por lo que debería profundizar más en el asunto. El ayuntamiento tenía interventor de habilitación nacional y eso debilitaba los argumentos del alcalde. La conversación se prolongó y los nervios afloraban. Finalmente, se acercó con sigilo y me susurró al oído: «Mire usted, la verdad es que yo no creo en el presupuesto». Ahora le entiendo mejor, respondí. Y entonces fui consciente de que los alcaldes exóticos me confunden. Otros hechos se relacionan con los papeles de trabajo que los auditores fotocopian e incorporan a la fiscalización. En el expediente de contratación de personal que un ayuntamiento abrió para atender un servicio de limpieza, verificamos que la relación de candidatos se enriquecía con anotaciones al margen: «Nuera de Paco», «amiga de la nuera de Paco», «hermano de la amiga de la nuera de Paco». El auditor supo después que paco era el nombre familiar del alcalde en el documento mencionado. Son. en fin, una anotaciones sin desperdicio. Así es también nuestra vida municipal.

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