PANORAMA
Un chivo expiatorio
EL ASESINATO de Svetlana Orlova a manos de su ex compañero sentimental Ricardo Navarro, seis días después de acudir al programa de Antena 3 «El Diario de Patricia», ha provocado desde el Gobierno y sus aledaños una furibunda campaña contra la televisión, chivo expiatorio de una odiosa forma de violencia. La violencia contra la mujer hunde sus raíces, según el sociólogo José Ignacio Wert, «en una débil estructuración del medio» en el que vive la gran mayoría de los maltratadores, «en el desarraigo» y en otras circunstancias psicopatológicas. «Se produce preferentemente -añade Wert- en un entorno en el que existen lazos microsociales débiles o inexistentes» (de ahí la altísima proporción de inmigrantes entre las víctimas y los verdugos), o quiebras del vínculo social en situaciones extremas». En España, que en esta siniestra estadística se ve ampliamente superada por Suecia, Noruega, Finlandia, Bélgica, Alemania, Francia, Reino Unido, la tasa de inmigrantes asesinadas por sus parejas es seis veces superior que el de españolas, según Amnistía Internacional. Las leyes específicas contra la violencia de género y las medidas de prevención y protección de las víctimas se ven superadas por el importante y acelerado cambio social y de valores que experimentan las sociedades de los países desarrollados. En la era digital, con Internet, televisión hertziana, por cable, vía satélite, teléfono móvil (con sms, cámara grabadora y reproductora, Internet), teléfono fijo con ADSL, videoconsolas, videojuegos, etc., a todos nos compete abordar el problema sin criminalizar a un medio sobre otro, ni limitar por la vía de la censura derechos fundamentales recogidos y protegidos por la Constitución. Y en esta tarea a lo mejor se necesita también educar a los padres para que aprendan a educar a sus hijos, máxime después de que hayamos conocido ayer una encuesta en la que se certifica que los padres españoles son los que menos tiempo juegan con sus hijos, incluidos los fines de semana y festivos.