Diario de León
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FEDERICO ABASCAL
León

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CiU HA PUESTO al Gobierno en sus límites parlamentarios más estrechos, pero a cambio de vetar en el Senado una sección del proyecto de la ley presupuestaria. El proyecto vuelve así en su totalidad al Congreso, donde habrá de ser aprobado por mayoría absoluta para que los actuales Presupuestos no tengan que prorrogarse al año que viene. Con ese veto, el nacionalismo catalán advierte a Zapatero de que los votos de CiU merecen hoy y merecerán mañana tanto respeto como merecieron en el reciente pasado. No se sabe, sin embargo, si el veto de CiU, al que se adhirieron el PP, CC y parte de ERC, perjudica más al Gobierno que a otras fuerzas políticas, que han perdido la oportunidad de defender sus enmiendas, orientadas todas ellas a obtener algún beneficio inversor de las arcas del Estado. Pero Solbes saldrá medianamente airoso de la situación con la ayuda del PNV y el BNG, más la Xunta y tal vez los dos tránsfugas de esta legislatura. Un hombre un voto, en elecciones generales, pero un voto en el Parlamento puede ser una abrazo o una puñalada. No le importa mucho o, más bien, no le importa nada a Zapatero que independentismo republicano de Cataluña le niegue su apoyo legislativo cuando el Gobierno trata de desplazarse hacia el centro político para recuperar adhesiones en ese espacio. Pero en las Cortes un voto suele tener un alto precio cuando el ejecutivo carece de mayoría absoluta y en la subasta parlamentaria el kilo de diputado se pone por las nubes. Como gane quien gane el 9-M, el Gobierno resultante habría de ser de centro moderado, para ir suavizando las tensiones que han producido en esta legislatura algunos avances sociales, el apoyo de CiU va a verse muy revalorizado. Pero los sondeos encargados por medios de corte progresista insisten en que el PSOE se despega lenta y ostensiblemente del PP, llegando la distancia en voto decidido hasta los 7,5, según Opina, lo que ya se aleja del empate técnico que venían sugiriendo sondeos anteriores. En los tres meses ya escasos que restan de campaña electoral da la sensación de que a los socialistas les está beneficiando la adaptación del Gobierno a la evidencia de que ETA necesita soportar más tiempo la estrategia de palo y tente tieso, más el sofoco por el corte de respiraderos sociopolíticos, antes de tomar la decisión de abandonar la violencia. La larga etapa que dedicó pacientemente Zapatero desde su voluntarismo antropológico a comprobar la sinceridad de algunos mensajes pacíficos de ETA tal vez no le pase factura electoral, como no la pasó a otros presidentes, mientras que el acoso policial de la colaboración francoespañola estarían devolviendo al Gobierno algunas o muchas de las desafecciones que produjeron en el espectro electoral avances sociales que, en la tradición española, más bien resultaban esperpénticos. 1397124194

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