CANTO RODADO
De primas y hermanas
DICEN en León que Valladolid tiene poco de bueno. Yo escojo un ramillete de lo mejor, para que no digan: la Seminci, leoneses y leonesas de gran valor y valía como Fernando Urdiales (Teatro Corsario), el pintor Manuel Sierra o la escritora de Veguellina de Órbigo, Elena Santiago; a Miguel Delibes y a su ruta de El Hereje y, ¿por qué no?, también a su Patio Herreriano, que buenos dineros nos ha costado. Y, ahora, además tiene AVE. Viajar de Valladolid a Madrid en menos de una hora metiéndose en el vientre de las montañas del Guadarrama es como un desgarro del tiempo histórico que se hunde en el horizonte y la inmensidad de los Campos de Castilla, sobre los que ya reverdecen con los primeros brotes de las cosechas. En León ya contamos los días para que también llegue aquí la alta velocidad ferroviaria y podamos llegar a la Villa y Corte en un pispás. Pero también queremos ir a Valladolid en autovía cuando se precise y dejar la carreterina, que se estrecha de día en día, para los paseos. No es envidia, es pura lógica. Pocas ganas ha debido tener la Junta de hacer comunidad para no reivindicar más estas vías de comunicación y poco le ha importado al Gobierno central, incluso al del PP que no la hizo, que las dos principales ciudades de Castilla y León estén unidas por una carretera que con tanto trajín autonómico de Cortes y Gobierno se ha convertido en carreteruca, por muy bonitas que se vean las montañas leonesas cuando se cruza la raya en Izagre. De puro raciocinio es no embelesarse tanto con Pucela y mirar a otras latitudes, al oeste, a Portugal, a Bragança, ciudad a la que León ha convertido en hermana. Pues tampoco hay carretera decente. Y eso de ir por Zamora, como dice el alcalde de León, no convence al de La Bañeza, que es del mismo partido. La autovía a Bragança, que se reivindicará la próxima semana en unas jornadas, es una oportunidad, no es un sueño. Y las oportunidades, cuando se presentan, no hay que desaprovecharlas. El eje León-Bragança puede dar mucho de sí. Al tiempo.