HISTORIAS DEL REINO
Los inmortales
DURO TRABAJO el de esta semana a la hora de interpretar esa actualidad que nos azota últimamente y elegir lo que nos fustiga el intelecto: que si los topillos atacan de nuevo, que si las manifas de animales, y no aludo al periodo preelectoral sino a San Antón y sus devotos. Los topillos ganaron la partida. Se presentaron junto al jardín de mi barrio, asomaron el hocico, sacaron pancarta con el «Viva Clemente» y ya no hubo manera de quitar de la cabeza de quien ahora les escribe la necesidad de rastrear tan recia y fuerte alianza entre esa especie de rata de campo con cara de mascota y nuestra más polivante política comunitaria. Puestos a recordar, rememoré aquellas duras protestas de nuestros sufridos agricultores, a quienes parece haberles tocado con los bichos la última de las plagas de Egipto. También aparecieron entre los archivos las noticias de la consejera alertando de una obvia obviedad que, obviamente era obvio que ocurriera: el frío extremo congela hasta las ganas de procrear de un topillo. Mas llegó noviembre y Silvia aseguró a los medios que la plaga había pasado a la historia en las tierras de regadío de esta nuestra comunidad, tal consta en las hemerotecas. Anticipó por esas fechas aún más logros: la eminente elaboración de un Plan Director de Plagas cuya aprobación, como las vacaciones del cole de los peques, coincidiría con junio de 2008. También la creación de varios comités de expertos amén de un continuo trabajo de ella misma mismamente. Acunados por tan prometedoras nuevas, nuestros hombres y mujeres del campo sonrieron a la Navidad, prometiéndoselas felices. Pero hete aquí que el cambio climático que algunos cuestionan todavía suavizó las heladas, templó los fríos invernales, se compadeció de estos escarbadores del suelo y asomaron el hociquillo curioso por aquí y por allá, temblorosos pero vivos. Y sus avanzadillas pronto retomaron posiciones, mientras la artillería pesada copaba las cotas y la infantería arrasaba los llanos de nuevo en León, en Palencia, en Medina del Campo. Mala suerte Clemente. Confiesa tu consejería que en algunas zonas mantiene densidades todavía de entre 400 y 800 bichos, imposibles de erradicar ya, pero, eso sí: bajo permanente vigilancia. Será de topillos policías, porque como la vigilancia se encuentre bajo la batuta de Silvia ya podemos convertir al topillo en un votante más. Desconoce Clemente los problemas reales del campo, lo que no sería demérito si se dejara aconsejar por las asociaciones campesinas que algo podrían enseñarle si las escuchara. Remata con balones fuera afirmando que ahora se trata de un problema de León, maquillando una realidad que luego procrea alegre por los campos castellanos y por los leoneses, uniendo las sangres de ambos territorios en un boom demográfico que ya lo quisiéramos los bípedos de estas tierras. Dicen que llegarán exterminadores centroeuropeos espada en mano y veneno en ristre. Como en «los inmortales», ellos tienen claro que sólo puede quedar uno en este duelo. Bastará con cambiarla de consejería llegado el caso.