Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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COMO BIEN decía Solbes en lo de las propinas del café el problema de la economía española es que no interiorizamos el valor del euro. O nos pasamos o nos quedamos cortos. Todavía hoy al mercar una merluza servidor, en vez de dividir el euro entre 166,386 pesetas y echar cuentas, sigue calculando en «treinta euros, mil duros» y termina pagando siempre sesenta. La inflación, ya es sabido, es como la pescadilla que se muerde la cola. Los chavales de ahora, sin embargo, lo tienen más claro que Solbes. Pocos de los nuestros habrá que, pasando de los cuarenta tacos, no hayan recibido de parte del nene o de la nena el siguiente eseemese «Papi, el abuelo está desfasado». «¿Y eso?». «Nos dio en Navidad cinco euros a los nietos, a mí y a otros primos». Botellones aparte, los chavales no se chupan el dedo. Cuando nació el euro estaban a peseta la gominola, los gusanitos y las pipas de Facundo, que luego bajaron, es un decir, a diez céntimos de euro. Y, como colaba mal, intentaron hacerlas más grandes, pero la propina mermaba. Ha prometido ahora Zapatero a los mayores devolver 400 euros al año del IRPF si vuelve a ganar las elecciones, lo que viene a suponer unos mil duros al mes, mil pelas a la semana y un euro al día, más o menos lo que se gasta mi niña en pipas, según Facundo, que es el único en verle negocio al tema. Echadas las cuentas con Facundo, sin embargo, resulta que lo que me devuelve Zapatero son las cáscaras de lo que previamente he pagado yo en retenciones del impuesto sobre la renta y no digamos del IVA y del IBI. Dinero de ida y vuelta. En la literatura sobre elecciones del siglo XIX vienen el gallego que daba a sus parroquianos un par de zapatos -el izquierdo antes de votar y el derecho sólo si ganaba- y Sagasta, tatarabuelo de Miguel Boyer, que pagaba a tres pesetas el voto, si bien luego venía Romanones, tatarabuelo, a su vez, de Raphael y Natalia Figueroa, y ganaba a base de decir «dame las tres pesetas y te doy un duro». Tanto si salimos ganando como perdiendo, pa mí que valemos más.

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