Diario de León
Publicado por
JAIME PALOP
León

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EL GOBIERNO de España tiene un firme compromiso con el agua, compromiso que queremos extender a toda la ciudadanía. Con esta intención, el Ministerio de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Duero puso en marcha exposiciones en Soria, Palencia, Valladolid y Salamanca, con un éxito de más de treinta mil visitantes y que ahora abre sus puertas hoy, día 18 de febrero, en León. El agua es un patrimonio social y ambiental, y como tal, las sociedades debemos hacernos responsables de darle un uso sostenible y racional, que aumente la calidad de vida de los ciudadanos, siempre pensando en las generaciones venideras. Esta nueva forma de entender el agua, en línea con la concepción de la UE, es la que busca el Ministerio de Medio Ambiente de España en su política de aguas, recogida en el Programa Agua (Actuaciones para la Gestión y la Utilización del Agua). Al aprobar este programa nos marcamos unos objetivos muy claros respecto a los recursos hídricos: cambiar la concepción que se había tenido hasta entonces de la gestión del agua como algo que debía satisfacer la demanda por una idea mucho más eficiente, la gestión como la herramienta que nos garantiza la disponibilidad de más agua y de mejor calidad. España ha aportado a la visión europea el modelo de gestión por unidad de cuenca, nuestras confederaciones hidrográficas son la inspiración de las demarcaciones hidrográficas que la UE señala como el órgano de gestión más adecuado para cada cuenca. En nuestro país, desde los años veinte del pasado siglo, las confederaciones hidrográficas han cumplido un papel fundamental en el desarrollo económico y social de las cuencas que gestionan. Ejemplo de ello es la labor desempañada por la Confederación del Duero, dirigida en la actualidad por Antonio Gato. Su trabajo hasta el presente ha demostrado eficacia, pero nuestras confederaciones tienen de cara al futuro un reto mayor: son uno de los pilares de la nueva política del agua. Las confederaciones hidrográficas se encuentran ahora mismo en su fase de adaptación a las necesidades que marca Europa, a través de la elaboración de los nuevos Planes Hidrológicos de Cuenca. Estos nuevos Planes Hidrológicos se tienen que elaborar buscando el consenso y la participación de todos los actores implicados en el uso del agua. Las administraciones, la empresa privada, los agricultores y la ciudadanía, representada a través de grupos con distintos intereses (medioambientales, asociaciones de consumidores y de vecinos, sindicatos, etcétera) tenemos que sentar entre todos las bases de la política de aguas que debe regir cada cuenca, respondiendo a las necesidades de cada colectivo. Esta nueva política se ha puesto en marcha a través de medidas muy concretas, cuyos efectos ya son cuantificables y nos permiten avanzar con optimismo en la aplicación de los distintos proyectos que están en marcha. Durante décadas el objetivo de nuestro país ha sido alcanzar un buen nivel de crecimiento y desarrollo económico. En materia hidráulica se ha traducido en la realización de un gran número de embalses, que indudablemente ha contribuido a alcanzar el nivel actual de progreso que disfrutamos pero que indirectamente ha sido también una de las causas de la degradación del medio ambiente que padecemos. El aumento de la demanda de agua y la escasa atención prestada a los temas relacionados con la calidad han hecho que los ríos, lagos, humedales, ramblas y arroyos, que configuran los ecosistemas fluviales, sean uno de los medios naturales más afectados. En definitiva, hemos adaptado siempre las masas de agua a las necesidades del hombre y no al revés. De un tiempo a esta parte los ciudadanos se muestran cada vez más preocupados por el medio ambiente y exigen a la Administración políticas activas que aborden el problema globalmente y planteen estrategias realistas con los medios humanos, técnicos y financieros disponibles. De hecho, las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre ecología y medio ambiente recoge que la contaminación de los ríos es una de las principales preocupaciones de los españoles. Como señalábamos antes, el Ministerio de Medio Ambiente, con el Programa Agua, está poniendo en práctica una nueva política hídrica, basada en una gestión más moderna y eficiente de los recursos. También hemos querido potenciar el uso eficiente y responsable del agua, en una dirección tan importante como la búsqueda de nuevas formas para obtenerla. Tomemos el ejemplo del regadío, el mayor consumidor de agua en España. El Plan de Choque de Modernización de Regadíos, elaborado en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; ha invertido ya 2.400 millones de euros y ha conseguido que se ahorren 1.200 Hm3 Junto con otras medidas agrícolas, el total ahorrado por el sector es de 3.000 hm3, haciendo que el mayor consumidor sea también uno de los sectores con mayor capacidad de ahorro. En este sentido es obligatorio resaltar la colaboración de nuestros agricultores en este aspecto. Por todo, hemos elaborado una serie de planes y medidas que proponen un nuevo contrato social con el agua, que extienda la concepción de la responsabilidad compartida que todos tenemos en la gestión de este bien común. Y que extienda también las fórmulas de participación para los ciudadanos, herramientas por las que todos los grupos sociales implicados pueden participar activamente en la toma de decisiones sobre qué hacemos con nuestra agua y cómo lo hacemos. Las nuevas tecnologías no solo nos ayudan a obtener agua de nuevas fuentes y a controlar la calidad y cantidad del agua. También nos ayudan a difundir mejor toda la información referente a la cuenca hidrográfica, por ejemplo a través de la página web: www.chduero.es. En estos momentos se está elaborando el nuevo Plan Hidrológico de cada una de nuestras cuencas, un proceso en el que queremos que participe toda la sociedad, queremos que se impliquen. Ahora todos los ciudadanos tenemos un compromiso con el agua.

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