EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
La clave, la participación Mas rectifica
SE PODRÁ decir que ninguna encuesta de las publicadas antes de las pasadas elecciones generales pudo prever lo que sucedería el 11-M del 2004, pero lo cierto es que ni una sola atinó a prever la victoria del PSOE de Rodríguez Zapatero. Dicho esto, es manifiesta la disparidad actual entre la nube de encuestas que se van publicando, aunque todas ellas presagian esta vez -también sin excepción- la victoria del PSOE, por márgenes que van de casi el empate técnico a varios puntos porcentajes de distancia... Y si se considera que abundan los estudios sociológicos que aseguran que el dato clave es la participación electoral, que por añadidura es el más difícil de medir, de forma que una participación baja aseguraría la victoria al PP (y al contrario), quizá fuera pertinente sugerir una reflexión a los hacedores de encuestas, a estos sociólogos políticos sin duda bien intencionados y buenos profesionales que, si se descuidan, podrían perder la mayor parte de su credibilidad. EL LÍDER de CiU, Artur Mas, acaba de declarar solemnemente que nunca presidirá la Generalitat si no es a través del apoyo popular y de unas elecciones en Cataluña. Este aserto, que es una rectificación, devuelve la dignidad y el sentido común a la política catalana. En efecto, Artur Mas había dado a entender que sólo pactaría con el Partido Socialista en Madrid en la hipótesis de que Rodríguez Zapatero le necesitase para formar gobierno tras el 9-M si, a cambio, le diera apoyo para ser el presidente de la Generalitat en Cataluña, con el apoyo del PSC y en lugar de Montilla. Ello convertía la principal institución de Cataluña en indecorosa moneda de cambio. Muchos pensamos que la alianza del PSC con ERC constituye una anomalía histórica, como también lo sería la coalición entre CiU y ERC, pero estas consideraciones no han de impedir que se otorgue a los pactos políticos una mínima racionalidad basada en ideas y no sólo en oportunidades. Los ciudadanos no se merecen ciertos mercadeos, ni, probablemente, estarían dispuestos a tolerarlos.