Diario de León
Publicado por
ESTHER ESTEBAN
León

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AL FINAL parece que la montaña parirá un ratón o, lo que es lo mismo, el terremoto político desatado por el liderazgo en el PP se quedará en agua de borrajas, al menos hasta el próximo congreso de Junio, en el que con toda probabilidad Rajoy se presentará como único candidato. El tema ahora no es tanto quién será el «jefe» de los populares como cuál será la «foto» del cartel electoral en las próximas elecciones. Si en el cónclave de Valencia se aprueba la iniciativa de que el candidato a la Moncloa se elija por el sistema de primarias, esa foto puede que esté llena de sorpresas, incluso podría ser la de un desconocido/da en estos momentos. Para eso es necesario que un partido que tiene unos niveles democráticos que brillan por su ausencia dé un paso firme y decidido hacia la democracia interna y se transforme en una formación moderna. Es verdad que cuatro años en política son una eternidad y todo dependerá de cómo se presente la legislatura para el actual inquilino de la Moncloa y como lo aproveche la oposición, pero también es cierto que en este tiempo Rajoy se la juega. Solo un buen resultado en las elecciones que se presentan en el horizonte más próximo: europeas, gallegas o vascas le garantizarían ser, de nuevo, el elegido, pero si no es así puede que las elecciones de hace un mes hayan sido las últimas para el sucesor designado por Aznar. ¿Quién puede ser la gran esperanza (que no Esperanza) blanca que saque al partido de su tribulación? Pues sólo hay dos opciones: que sea uno de los barones territoriales -y todas las miradas se dirigen al anfitrión valenciano del Congreso- o un joven diputado/a desconocido/a al estilo de Zapatero que, de verdad, sea capaz de hacer una renovación y también una revolución en las filas conservadores. La cuestión es que, pase lo que pase dentro de dos meses, los vientos soplan inevitablemente a favor de un cambio generacional. ¿Quién se acuerda ya de aquellos tiempos en los que los socialistas creían que o «Felipe o el caos» y que nadie sería capaz de devolver a ese partido sus años de vino y rosas ¿Pues eso.. en un país tan caínita como el nuestro y con una clase política tan olvidadiza y desleal respecto a su propia historia, los políticos duran exactamente el tiempo que salen en los telediarios, exactamente el mismo en que se tarda en fabricar un nuevo líder, a golpe de spot. No querer ver que estamos en los tiempos de «usar y tirar « es desconocer a nuestra querida España del siglo XXI, e instalarse en el pleistoceno anterior resulta un mal negocio para los partidos...

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