EL PAISANAJE
Hemos vuelto a picar
LOS AFICIONADOS a la pesca gozan de bien merecida fama de exagerados cuando alardean de sus capturas, así que cuando uno dice que ha sacado del río una trucha de pongamos que un palmo lo más probable es que fuera un alevín. Si se hiciera caso de los bulos que corren por ahí, los ríos leoneses estarían tan esquilmados como los caladeros del fletán y el bacalao en Terranova. A la hora de escribir estas líneas servidor desconoce la cesta del presidente Zapatero en su visita privada este domingo a los riachuelos de Omaña: peces no sé, pero paisanos han picado a manta. Hay que quererlo mucho, como la trucha al trucho, para caer otra vez en el anzuelo de que esta legistatura será definitiva en las infraestructuras de León. Algunos llevamos décadas echando la caña en el Bernesga junto al paso a nivel del Crucero, pero allí no hay peces, sino mucho barro, y a estas alturas ni siquiera vale aquello de a río revuelto ganancia de pescadores. Volvió a decir el señor presidente, poco antes de poner el cebo en su pueblo, que no hay crisis y que, en todo caso, la economía va mejor que con Aznar. Y, hombre, no sé yo, porque si antes no podíamos freír las truchas de lo caro que se puso el aceite Elosúa cuando Felipe González y los italianos que se quedaron con el monopolio ahora han retirado del mercado hasta el de girasol. Luego prometió otra vez la multiplicación de los peces y los panes en el Inteco, el AVE y no se sabe ya qué pesca sin muerte. Devolvámosla a su cauce hasta las próximas elecciones. Pasado mañana es 1 de mayo con manifa proletaria y reivindicativa. Los sindicatos , sin embargo, le hacen el trabajo sucio en plan esquirol al Gobierno en lo del paro, el equilibrio de la inflación y los convenios colectivos, las reconversiones industriales y la inmigración. Se desconoce el lema de las pancartas de este año. Pero bien podría ser «Somos pocos en esta procesión, porque los demás hacen horas extras». Si cuela, cuela.