APOLOGÍA DEL BIEN
Crisis y Constitución
SIN EXAGERAR, si analizamos cómo es la realidad política y económica que nos imponen y soportamos, comprobamos que dirigentes de esos dos poderes comparten, en cada momento, la estrategia que defiende, a costa de la mayoría, sus privilegios. Todos los analistas neutrales, pueden verificar, que el juego, como ha sucedido siempre, consiste en meter ruido en el sistema social con la intención de reproducir el comportamiento de la mayoría, con el fin de orientarlo hacia los terminales de la producción y el consumo, y para que asuma los argumentos del discurso del amo. En definitiva, se trata de hacer que la mayoría confunda la realidad con lo que dicen los gobernantes y los dirigentes de la patronal. Los listos que asesoran al presidente del Gobierno y a la élite de la patronal, se encargan de inventar argumentos que parecen lógicos, pero, por muchas vueltas que les demos, no tiene nada que ver con la verdad. Por ejemplo, hace tres meses no había crisis, había desaceleración. Ahora, ya hay crisis. Si leemos con atención el articulo 9 de la Constitución, nos ayuda a comprender algo: «Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los individuos y los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impida o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. ¡Magnífico!. Pero hace treinta años que se aprobó la Constitución y los sucesivos gobernantes no han cumplido plenamente ni un solo artículo de los que hablan de los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, los que se refieren a sus intereses los han llevado hasta el límite. Ejemplo, cobrar pensión máxima por estar una legislatura sentados en el escaño. Si analizamos con todo el rigor científico la realidad, podemos demostrar que nuestro Estado y nuestro Gobierno, en la práctica, se aproximan más a la oligarquía que a la democracia. (Un gobierno es oligárquico, cuando unos pocos gobiernan para sí y para los oligarcas que tienen el poder económico). El Gobierno que se convierte en valedor de un sistema político y económico, en el cual determinados personajes, pasan de la política a empresas dominantes y viceversa, para enriquecerse en cuatro días, con todo el respeto a la verdad, no tiene ética ni moral. Y, además, nos humilla a la mayoría de los ciudadanos. Ahora, nos hablan de crisis, como si la crisis fuera un fenómeno natural que nadie puede evitar. La crisis inmobiliaria se ha producido, porque los gobiernos no han cumplido con su obligación de poner límites a los que se pasan, como los promotores de viviendas y los que suben los precios de los alimentos hasta un nivel que muchos ya no pueden comer adecuadamente.