A ESGAYA
Idílico
« COMO CANTAN los sapos/ en los espinos,/ así cantan los mozos de Beberino ». Toma tradición popular. Ni flores ni campos bucólicos ni el pastor tocando el pífano ni cuna que los arrolló. Lo autóctono tiene menos de idílico que yo de sumo sacerdote de Mitra. Y sí mucho de esfuerzo, de músculo, de callo, de abono, de caderas tronzadas por el mucho azadonar y el poco parar, de ovejas con moquillo, de vacas que había que acertar a desentelar, de viajes monte alantre, de carretadas ribera abajo y de trasiegos molino arriba, de expediciones a lo infinito y lo desconocido (y lo infinito y desconocido podía ser Extremadura, León o Boñar); en fin, de mucho trabajo y nada de jubilación. Uno se jubilaba de laborar cuando se moría. Y nuestros paisanos eran tanto labradores como carpinteros, albañiles, albéitares, galocheros, expertos en truébanos, sangradores cirujanos, charcuteros, meteorólogos, arquitectos, augures, capadores de gochos, matanchines, leñadores, herradores, carreros, vinateros, panificadores, mantequeros, inventores, componedores de huesos y cantarines como ellos solos. Y además, a ese saber de todo había que añadir la ironía casi surrealista propia del leonés y el buen humor con el que soportaban los días de nieve o desgracia, y la paciencia, la humildad y la serenidad. Así hizo a nuestros padres y abuelos la historia y la vida, que los ponía en camino con una forca en la mano o marchando bien pequeños tras de los jatos. Todas estas cosas se ven en la Biblioteca Leonesa de Tradiciones que está dando, los sábados, el Diario: por una parte despoja nuestra memoria de ese lirismo costumbrista que en absoluto es fiel a la realidad pero por otro nos informa de que hay cosas de lo de antes que sería sanísimo recuperar. Verbigracia , la solidaridad entre vecinos y el conocimiento y respeto de los ciclos naturales para evitar su esquilme y una devastación que también sería la nuestra. Pero casi con el humor y el tomarse las cosas con filosofía habría que se conformar. Aunque el humor sea ese tan cabrón que se ríe con arte del vecino y le canta coplas como la de arriba.